Un copiloto se equivocó al teclear los datos que necesitaba calcular

El pequeño error en un iPad que estuvo a punto de estrellar el avión cargado de pasajeros

La app sugirió despegar más despacio de lo que era aconsejable

El pequeño error en un iPad que estuvo a punto de estrellar el avión cargado de pasajeros
Aerofobia PD

La cola del avión impactó contra la pista del aeropuerto

El gobierno de Australia ha publicado el informe final sobre un incidente no exento de peligro: un despegue sin suficiente velocidad en el aeropuerto de Sídney.

Explica Fernando Puente en ‘El Economista’ este 17 de noviembre de 2015 que la conclusión de la comisión investigadora es que un error del copiloto a la hora de teclear datos en la pantalla de un iPad fue la causa principal de que el avión se lanzase al despegue sin la potencia suficiente.

Son las 10.34 del 1 de agosto de 2014, y la temperatura en el aeropuerto internacional Kingsford Smith, situado a orillas del océano Pacífico, es de 19ºC. A los mandos del Boeing B737 que tiene encomendado cubrir la ruta hacia la remota ciudad de Darwin (a más de 3.000 kilómetros de distancia) no están precisamente dos novatos.

Tanto el capitán como el copiloto, que visten el uniforme de la aerolínea de bandera Qantas, cuentan con más de 10.000 horas de vuelo en su ficha.

A ambos lados de la pista 34L tienen a la vista las aguas tranquilas de la bahía de Botany, primer escenario de la ocupación británica de Australia. Y en el iPad que les facilita la compañía, la herramienta para calcular a qué velocidad y con qué potencia deben realizar el despegue.

Es una de las tareas básicas de cualquier piloto a la hora de realizar el despegue (a su vez la operación estadísticamente más peligrosa): tener en mente cuánto pesa su avión, y cuánto espacio tendrá que rodar para lograr la velocidad necesaria para elevarse.

Gracias a la Onboard Perfomance Tool (OPT), los pilotos no tienen que echar mano de lápiz y papel. Basta con introducir los datos en la tableta, y la app se encarga de sugerir cómo se debe configurar el despegue.

Así qué allí van: la aeronave comienza a acelerar y al alcanzar los 146 nudos de velocidad, los pilotos tiran de la palanca de mandos y el avión comienza a elevarse. Todo parece normal, hasta que, al apagar la luz de «abróchense los cinturones», cuando el avión vuela ya a 11.000 pies de altitud, uno de los miembros de la tripulación llama por el teléfono interno.

Un fuerte sonido

Hasta hace unos instantes estaba sentado en el transportín de cola, justo al final del avión, y al despegar ha oído un sonido fuerte que no es habitual.

Tras evaluar la situación y seguir el protocolo establecido para asegurarse de que la estructura del avión no está en peligro, los pilotos deciden seguir camino a Darwin con una certeza en mente: la cola de su aparato ha barrido la pista del aeropuerto de Sídney.

Antes de llegar a Darwin, y tal y como confirma el informe de la investigación oficial, los dos pilotos revisan el iPad y el motivo de este fallo sale rápidamente a la luz.

En lugar de marcar en el iPad los 76.400 kilos que, con toda su carga y el combustible embarcado, pesaba el avión antes de despegar, el copiloto había tecleado por error 66.400.

Son 10 toneladas menos y, como es obvio, un avión más ligero puede despegar más despacio. La aplicación hizo su trabajo y sugirió una velocidad de rotación de 146 nudos, cuando deberían ser 155.

También indicó una temperatura máxima de 51º centígrados, en lugar de los 35º aconsejables -con el peso real- para el sistema encargado de limitar la potencia y mejorar la eficiencia de los motores en el despegue, lo que a su vez redujo el empuje necesario del 93,1% al 88,4%.

Errores poco frecuentes

Tras introducir los parámetros de velocidad y potencia en el sistema, los pilotos lanzaron al avión a la carrera y pese a la configuración errónea, lo hicieron despegar sin problemas gracias a su sobrada experiencia.

«Los errores de entrada de datos (…) no son infrecuentes, y suelen ser detectados por la tripulación antes de que tengan efectos sobre el rendimiento del avión o su ruta. En pocas ocasiones los errores de programación pueden llevar a problemas con el rumbo del avión o su rendimiento, y sólo en contadas situaciones contribuyen a accidentes», señala la autoridad australiana, que en todo caso recomendó a la aerolínea que mejorase (ya lo ha hecho) los manuales utilizados para detectar la existencia de fallos como el que provocó este accidente.

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