CÉSAR ACUÑA Y SU «ESPEJITO MÁGICO»

(Paul Monzón).- Fue a finales de noviembre del 2011 cuando entrevisté en la ciudad de Trujillo, Perú, a César Acuña, hoy candidato a presidente del Perú. Ese día afirmó, muy ufano, lo siguiente: “Así como Ollanta Humala es el abanderado de la gran transformación del Perú, yo seré el gran abanderado del turismo en el Perú”. En ese entonces él era alcalde de la “Ciudad de la eterna primavera”.

La feria de turismo que se realzaba esos días en Trujillo, FITPERU 2011, resultó ser la más desastrosa que alguien pueda imaginar en la peor de sus pesadillas. No tenía pies ni cabeza. No había ni siquiera baños para poder hacer sus necesidades. Tanto así que los invitados, periodistas extranjeros y agentes de turismo tuvieron que irse a sus hoteles para poder desahogarse. Y claro, ya no regresaron.

Pero la cosa no terminó allí. La feria, que esperaba en el peor de los casos la visita de 10 mil visitantes del 24 al 27 de noviembre, sólo recibió 100 visitantes (el primer día), quizá porque iba a ser inaugurada por César Acuña y su séquito.

Tras la ceremonia de inauguración la feria se quedó desierta. ¡No había ni Dios!. El segundo día fue desolador. Bueno, sí, hubo tres visitantes: los operarios que llevaban a hombros los «excusados» (waters) para incrustarlos en lo que parecía ser el baño.

Los ilusos que alquilaron sus stands a una empresa ecuatoriana (¿?) que junto con la Municipalidad de Trujillo montaron todo este tinglado, reclamaron a gritos que les devolvieran el dinero invertido. La feria murió en ese momento.

Desastre total

No había grandes ni pequeños turoperadores, ni aerolíneas, ni mayoristas, ni nada. Y si a ello le añadimos que el olor a aguas fecales inundaba el recinto ferial (que por cierto no era otra cosa que una fábrica a las afueras de la ciudad, olvidada de la mano de Dios, insalubre y llena de moscas), podemos decir que César Acuña, autonombrado “abanderado del turismo en el Perú” hizo el ridículo más grande que alguien haya hecho jamás. Pero eso a este señor supongo que le importó un carajo. Me lo imaginé entonces en su casa preguntándole a su espejito:

“¿Espejito, espejito, cuál es la feria más bonita?”. Y el espejo, al igual que su séquito de aduladores- le responde:
-“Tu feria, Acuña, tu feria”.

La primera Feria Internacional del Perú, Fitperú 2011, que se anunció a bombo y platillos, resultó ser la madre de todos los despropósitos, la más desastrosa, horripilante, inútil, lo peor que he visto en mi vida, y eso que durante tres décadas he podido asistir a grandes eventos de turismo por todo el mundo, nunca había presenciado semejante esperpento.

Lo vivido aquel mes de noviembre del 2011, orquestado por Acuña y compañía, me hizo pasar vergüenza ajena. Algunos colegas extranjeros no salían de su asombro. El estupor fue general.

¡¿Y este señor quiere ser presidente?! ¡Uff!

Recordar esa pesadilla me produce arcadas y una mala ostia, así que finalizo intentando emular el tono de la última frase del libro de Gabriel García Márquez, “El Coronel no tiene quién le escriba”, pero sustituyéndola por la siguiente: “¡QUÉ MIERDA ERA ESO!”

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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