Peña Nieto le pega un portazo al prepotente Trump

(Paul Monzón).-La reunión estaba pactada… hasta que Trump tuiteó: “Si México no paga la construcción del muro, será mejor que no vengas”, le espetó desafiante a su homólogo mexicano, Peña Nieto. Y este último, harto de las bravuconadas y faltas de respeto, canceló, ipso facto, la visita a la Casa Blanca. “¡Ahí te quedas!”

El portazo de Peña Nieto le habrá dolido de tal manera al magnate-presidente-tuitero que me lo imagino subiéndose por las paredes.

Tanto así que sólo tardó un par de horas en anunciar que gravará con un 20% las exportaciones del país azteca. Y para disimular la afrenta a su ego más grande que el Everest, soltó en una convención del Partido Republicano en Filadelfia que “La no reunión se había acordado entre ambos mandatarios”. Surrealista.

La mala relación entre ambos presidentes venía desde finales de agosto del año pasado cuando en plan insolente Trump (entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos) le dijo al presidente mexicano Peña Nieto que si llegaba al poder iba a levantar un muro entre ambos países y que éste lo tendría que pagar -sí o sí- México.

La afrenta no cayó bien en la nación azteca. Tanto así que desde todos los bandos políticos criticaron a Nieto que fuese tan “débil” ante la bravuconada de Trump y nada más ni nada menos que en el palacio presidencial.

Las aguas volvieron a su cauce, pero se mantuvieron revueltas ante la expectativa de que el magnate “gringo” ganara las elecciones, algo impensable en aquel entonces.
Y ganó.

Nada más llegar al poder Trump volvió con la misma monserga: “que el muro se construye”, “que lo paga México”, que patatín que patatán.

Y no tardó un minuto en firmar la orden ejecutiva para construir un muro que frene la inmigración de esos malditos “mexicanos violadores”, tal como los denomina Trump.

Estalla la crisis

La construcción del muro en la frontera de ambos países es de traca, y más aún la exigencia (más parece una orden) de que lo pague México. La cosa es tan surrealista como si un tipo quiere hacer obras en su casa y exige que se las pague el vecino. No hay fundamento alguno para exigir tal cosa, ni aquí ni en la China. Pero el inquilino de la Casa Blanca quiere sentar, por decir algo, jurisprudencia. Una rabieta egocéntrica, sabiéndose fuerte y poderoso.

Peña Nieto ya le ha dicho por activa y por pasiva que no va a pagar nada. Más claro, el agua.

Se vienen días difíciles para la nación mexicana ante las amenazas y exabruptos tuiteros del presidente estadounidense. Desgraciadamente, el despropósito no ha hecho más que empezar ante la mirada cobarde de la comunidad internacional, ONU incluida.

Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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