Viajes y Placer

Qué ver y hacer en Marrakech

Qué ver y hacer en Marrakech
Mezquita Koutoubia Paul Monzón

Marrakech, entre tradición y modernidad, es la promesa de vivir unas experiencias inolvidables. La conocida como Ciudad Roja saciará sus ansias de desconexión paseando por la plaza Jemaa El-Fna y por los zocos de llamativos colores y aromas orientales. Los paseos en calesa, sus momentos de relax en soleadas terrazas, los artistas ambulantes y demás actividades diurnas y nocturnas serán el leitmotiv de su estancia en Marruecos.

Aquí podrá contemplar la gran riqueza arquitectónica de la Medina visitando una de sus numerosas riads, pequeños palacios orientales organizados en torno a un patio central, o incluso reponer fuerzas en la Menara, ese inmenso jardín con estanque, emblemático de la ciudad.

Porque Marrakech le brinda al visitante un gran número de posibilidades gracias a su increíble diversidad. Basta con salir de recinto entre murallas para zambullirse en el Marruecos contemporáneo. Los barrios de Guéliz y del Hivernage ofrecen las infraestructuras más modernas, tiendas de lujo y de prêt-à-porter internacionales y amplias avenidas, todo ello con el sello propio de Marrakech.

Un símbolo del creciente auge económico de la ciudad son también los lugares culturales y festivos entre los que figura el Palacio de Congresos y el magnífico Teatro Real. Disfrute del Marrakech nocturno acudiendo a los numerosos espacios temáticos, discotecas a la última y veladas tradicionales que reflejan el carácter alegre de sus habitantes.

El encanto de Marrakech

Marrakech, un concentrado de la historia de Marruecos

Bañada por el resplandor rosado de sus murallas de adobe, la hermosa Marrakech abre sus puertas a todos los amantes de la cultura. En el interior de sus murallas, se erigen auténticas obras de arte arquitectónico y se mezclan los pueblos. Así es Marrakech: uncrisol de influencias que se conjugan todo el tiempo, un mosaico de colores donde se dibujan las maravillas del pasado y del presente.

Deambula por la ciudad, pasa bajo alguna de las puertas de la medina y aventúrate por el casco antiguo. Allí se encuentra el núcleo histórico de la antigua capital real y también se erige el famoso minarete de la mezquita Koutubia. Apuntando al cielo y con 77 metros de altura, es el faro de Marrakech, una de las piezas clave del arte islámico, también porque su diseño y sus proporciones inspiraron la Torre Hassan de Rabat y la Giralda de Sevilla.

Un poco más allá, se extienden los Jardines de la Menara, fundados por la dinastía de los Almohades: disfruta del frescor del lugar y de sus hileras de olivos. Cuando el sol se pone por el horizonte, el sitio resplandece con una luz ámbar que encandila y parece salida de los cuentos de Las mil y una noches.

Hay más bellezas desperdigadas por la ciudad. Cuando te pierdas por sus calles, te maravillarás con la cantidad de tesoros que la historia ha legado a la ciudad ocre.

Las compras en todas sus modalidades

Marrakech sigue conjugando armoniosamente tradición y modernidad. ¡Y las compras no son una excepción!

En los zocos, descubrirá un comercio auténtico en el que regateará con los comerciantes los precios de los productos de la región y de las obras artesanales depositarias de una maestría ancestral. Pero, al mismo tiempo, a tan solo unos pasos de estas avenidas comerciales, se extiende el barrio de Guéliz. ¡Aquí ya no se regatean los precios de este o aquel artículo!

Las más destacadas marcas locales e internacionales, implantadas en las grandes arterias de la ciudad o en los centros comerciales, le abren sus puertas y le presentan sus joyas, prendas de vestir y calzado. ¡Mientras va de tienda en tienda, podrá dar rienda a su placer por las compras!

Esta conjugación de la tradición y la modernidad se percibe especialmente en la concepción del diseño de algunos artesanos de la ciudad. Estos últimos le aportan a las creaciones ancestrales una nueva pátina. Las replantean, las recrean. La Alpaca ha revolucionado completamente las artes de la metalería. Esta aleación de cobre, cinc y níquel resulta especialmente apreciada por los creadores marroquíes y sirve de base para la elaboración de espejos, bandejas y joyas, que también combinan perfectamente con los interiores y aderezos más modernos.

¡En la Ciudad Ocre, las compras se practican en todas sus formas, desde las embotelladas avenidas de los zocos, hasta los escaparates a veces lujosos del barrio de Guéliz!

Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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