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Aquilea: tras las huellas del Imperio Romano

Aquilea: tras las huellas del Imperio Romano
Aquilea

Un dechado de historia y de belleza en la región de Friuli Venecia-Julia, en la provincia de Udine. Las huellas del grandioso imperio romano se encuentran aquí, en Aquilea, baluarte contra la invasión de pueblos bárbaros, punto de partida de expediciones y conquistas militares y gran nudo comercial.

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Basta pensar que bajo el dominio de César Augusto se convirtió en la capital de la «X Regio Venetia et Histria», y en la cuarta ciudad de la península en cuanto a número de habitantes.

Con el antiguo cardo, los restos del foro, la basílica civil, el mausoleo, las termas y las murallas, Aquilea es uno de los principales testimonios de la antigua grandeza romana.

La ciudad, de hecho, ha sido uno de los mayores y activos centros políticos y administrativos del imperio y, aún hoy en día, debido a su buen estado de conservación, es un importantísimo ejemplo de aquella civilización mediterránea. En 1998 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en virtud del papel desempeñado en la difusión de la religión católica.

La ciudad, bañada por las aguas del rio Naissa, ya en la antigüedad usado para el transporte de mercancías, surge a lo largo de la línea de lagunas en la parte oeste de Trieste. Fueron los romanos a fundarla en el 181 a.C. como defensa contra la amenazas de los galos. Son sorprendentes los restos del puerto fluvial romano con un muelle de 400 metros de largo y dos alturas de amarre y embarcaderos escalonados (siglo I d.C.).

Aquilea debe su fortuna alas numerosas calles que unían el puerto con la amplia y rica parte interior. Es relevante todo el patrimonio arqueológico de esta espléndida ciudad, que se puede admirar en sus tres museos: el Museo Arqueológico Nacional, con documentos de época romana , se conservan también producciones artesanales y restos de la ciudad antigua; el Museo Paleocristiano, que conserva los restos de un gran edificio eclesiástico y el Museo Cívico del Patriarcado, que tutela relicarios sagrados de madera y metal.

De particular relevancia artística y cultural es la Basílica Patriarcal ligeramente descentrada respecto al núcleo central de Aquilea, surge al lado dela via Sacra, al lado de la plaza del Capitolio, junto al bapsterio y al imponente campanario.
El núcleo más antiguo está formado por las Aulas Paleocristianas, fundadas en el cuarto siglo an tes de Cristo por el obispo Teodoro con el apoyo del emperador Constantino son testimonio permanente del papel decisivo desarrollado por la ciudad en la difusión de la religión cristiana de la primera Edad Media.

Son magníficos los mosaicos del pavimento que se pueden admirar tanto en el interior como en el exterior de la basílica desde la cual se puede acceder a la Cripta de los Frescos, decorada con particulares frescos de gusto bizantino.
Los daños causados por el terremoto del 988 obligaron al entonces patriarca Poppone a efectuar, en el 1031, una radical restauración en estilo románico, con influencias carolingias-otonianas, que culminó con la construcción del gran Palacio Patriarcal (hoy destruido) y del imponente campanario de 70 metros de alto que domina el paisaje friulano.

Después de una posterior restauración como consecuencia del terremoto de 1348, la última gran intervención en la basílica se efectuó en el siglo XVI, cuando artesanos y carpinteros venecianos fueron llamados para realizar la imponente cubierta de madera que se conserva hoy en día. Para concluir no hay que dejar de visitar el caraterístico Cementerio de los Caídos de la Primera Guerra Mundial, situado detrás de la Basílica.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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