Qué ver en Burdeos y su región

Qué ver en Burdeos y su región

Más allá de sus reputados vinos, Burdeos y su región ofrecen sobre todo un arte de vivir. Podrás elegir entre visitar lugares históricos, asistir a un curso de enología, pasear por la calle Sainte-Catherine, iniciarte al surf o saborear una cesta de ostras de la Bahía de Arcachon… Venga, es hora de que te demos a conocer algunas de nuestras recomendaciones.

• El espejo de agua en Burdeos

A Burdeos le gusta mezclar lo clásico y lo contemporáneo. El espejo de agua es un ejemplo entre otros muchos. Situada frente a la plaza de la Bourse, esta superficie de granito cubierta de agua juega con los reflejos acuáticos. ¡Es un lugar mágico, ideal para hacer fotos y enviarlas por instagram!

• La Ciudad del Vino de Burdeos

Este edificio de formas atrevidas alberga un museo muy especial. En 3.000 m2, un recorrido libre a través de 20 espacios temáticos e interactivos permite descubrir el vino en toda su riqueza.

• El CAPC, el Museo de Arte Contemporáneo

¿Cómo conciliar un lugar cargado de historia y un museo de arte contemporáneo? Es lo que consigue el CAPC, instalado en un antiguo almacén de productos coloniales, que expone 1.300 obras de cerca de 200 artistas.

• El Cabo Ferret

Es un istmo boscoso y salvaje con un ambiente elegante y relajado. A un lado, está bordeado por las aguas tranquilas de la Bahía de Arcachon y, al otro, por las olas impetuosas del océano. Sus 11 pueblos ostrícolas tienen nombres evocadores: L’Herbe (la hierba), le Canon (el cañón), La Vigne (la viña), le Four (el horno)…

• Los viñedos del Médoc

El Médoc es la meca de los vinos tintos y con cuerpo, terruño de grandes denominaciones como Margaux, Pauillac o Saint-Julien. La ruta de las bodegas del Médoc es una visita que un amante del vino no debe perderse.

• El estuario de la Gironda y sus típicos “carrelets”

Es el mayor estuario de Francia (75 km de largo y 12 de ancho), lugar donde se juntan el Garona y el Dordoña. Alberga varias islas y en sus orillas hay más de 200 “carrelets”, redes de pesca cuadradas colocadas en un pontón delante de cabañas de madera.

• La Bahía de Arcachon

La Bahía de Arcachon forma un pequeño mar interior y su actividad está orientada a la pesca y a la ostricultura. La burguesa localidad de Arcachon con sus mansiones de finales del siglo XIX se encuentra frente a la salvaje punta del Cabo Ferret. Entre ambas, un rosario de media docena de pequeñas localidades, a descubrir por el mar en pinaza o por carretera.

• La Jurisdicción de Saint-Émilion, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO

Es una novedad: el paisaje vinícola de Saint-Émilion ha sido incluido en el Patrimonio de la UNESCO por haber preservado intacto su pasado histórico desde el siglo VIII.

• La duna de Pilat

Desde sus 115 metros de altura protege la entrada a la Bahía de Arcachon, entre el océano y el bosque. No te prives del placer de subir hasta su cumbre, la mayor parte por unas escaleras: las vistas son sencillamente sublimes sobre la playa de la Corniche, el banco de Arguin, el Cabo Ferret, las copas de los pinos y el horizonte azul.

• Cognac

La localidad a orillas del río Charente es conocida, claro está, por su viñedo y su licor con un sabor refinado, pero te encantará por la riqueza de su arquitectura de los siglos XVIII y XIX y su mercado cubierto inspirado en el célebre arquitecto Baltard.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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