Inkaterra: Una de las mejores cadenas hoteleras del mundo

Inkaterra: Una de las mejores cadenas hoteleras del mundo

En Perú se encuentra una de las mejores cadenas hoteleras del mundo: Inkaterra, pionera del ecoturismo en el país andino, que recientemente consiguió el tercer puesto como la mejor marca de hoteles en los World’s Best Awards 2019 de la prestigiosa revista de viajes estadounidense Travel+Leisure.

Inkaterra es actualmente la única marca peruana en este ranking que distingue a las 25 compañías mejor reconocidas de la industria hospitalaria. Fundada en 1975, esta cadena hotelera mantiene un compromiso con la investigación científica y la conservación de la biodiversidad.

Sus propiedades se encuentran en Tambopata, Machu Picchu, el Valle Sagrado de los Incas y la ciudad del Cusco. Son más de 200 mil viajeros que cada año se hospedan en sus instalaciones buscando descubrir la riqueza histórica y natural del Perú.

Los principales atractivos de los hoteles Inkaterra son:

-Flora y fauna: la cadena conserva un compromiso con el desarrollo y preservación de las diferentes especies que habitan sus propiedades. Por eso, desde 1978, Inkaterra realiza inventarios de flora y fauna para medir el impacto del ecoturismo sobre entornos naturales.

Por ejemplo, 903 especies de aves han sido registradas dentro de sus áreas de influencia. Una cifra que equivale al total de especies de aves en Costa Rica. Lo que indica que Perú es uno de los destinos con mayor potencial para la observación de aves, como lo confirmó el World Birding Rally organizado por Inkaterra y PromPerú.

Asimismo, este consorcio hotelero, conserva 372 especies dentro del jardín de orquídeas nativas más grande del mundo según la American Orchid Society; y ha descrito a la fecha 29 especies nuevas para la ciencia, halladas al interior de sus hospedajes.

-Naturaleza viva: desarrolladas por la ONG Inkaterra Asociación, las iniciativas de investigación científica y conservación son la principal fuente de inspiración para las excursiones que la marca brinda, destacando el Inkaterra Canopy Walkway, un sistema de puentes colgantes a 30 metros sobre el suelo, diseñado para estudiar la vida silvestre que habita el dosel del bosque.

Además, cuenta con el Centro de Rescate del Oso Andino dentro de Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel, a beneficio de la única especie de oso nativa de Sudamérica; así como el GreenLab, en su sede de Madre de Dios, el primer laboratorio de análisis de ADN en la Cuenca Amazónica.

-Arquitectura sostenible: cada uno de los hoteles de Inkaterra está definido por una personalidad propia, basada en la autenticidad y la optimización de los recursos, buscando minimizar el impacto ambiental de los edificios sobre el medio ambiente y mantener vivas las culturas milenarias.

Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel, es una villa de casitas blancas escondida en el bosque de nubes andino, entre jardines, arroyos y caminos de piedra. Los albergues de Madre de Dios, cuentan con cabañas inspiradas en la cultura Ese’Eja y construidas con materiales nativos, en armonía con el paisaje natural.

Mientras que el primer hotel boutique del Cusco, Inkaterra La Casona, es una mansión colonial del siglo XVI que tuvo entre sus huéspedes al conquistador Diego de Almagro y a Simón Bolívar. Restaurada a lo largo de cinco años para preservar su diseño original.

-Del campo a la mesa: otro atractivo importante de esta cadena de hoteles está en su propuesta gastronómica. En ella, invitan a sus huéspedes a sumergirse en el espacio abierto, la serenidad y una desconexión relajante.

Para celebrar los colores y sabores de la cocina tradicional de cada región, el chef ejecutivo Rafael Casin ha ideado el concepto Earth to Table, en el cual usa diversos insumos locales cosechados por los propios viajeros en los huertos orgánicos de Inkaterra.

-Bienestar espiritual: Inkaterra cuenta con una nueva colección de spas, los cuales han recibido buenos comentarios de las revistas Tatler y Condé Nast Traveler. Uno de ellos se encuentra en Urubamba, el Mayu Spa, con vista a las montañas verdes del Valle Sagrado, ofrece al huésped la experiencia de caminar por su jardín curativo, un campo espléndidamente cultivado donde pueden cosecharse diversas hierbas medicinales que serán convertidas en los productos naturales aplicados en la terapia de elección.

En la Reserva Amazónica de Tambopata cuenta con Ena Spa, sobre el cual Forbes escribió: “situado a orillas del río Madre de Dios en la profundidad del bosque amazónico, ENA Spa busca conectar a los viajeros con la naturaleza, sirviéndose de productos hechos con insumos locales en todos sus tratamientos ofrecidos en una cabaña con vista panorámica”.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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