La canciller pide perdón y asegura que los del nuevo virus letal es una pifia

Alemania: Merkel se la envaina y ya no impondrá un confinamiento total de 5 días en Semana Santa

«Ha sido un error, mi error, porque al final soy yo la responsable»

Alemania: Merkel se la envaina y ya no impondrá un confinamiento total de 5 días en Semana Santa

Se la ha envainado del todo Angela Merkel. Y entonado un mea culpa, que casi hace que se te salten las lágrimas.

Sólo le ha faltado a la canciller federal vestirse de negro y echarse ceniza en la cabeza.

La Merkel dio este 24 de marzo de 2021 marcha atrás en el dictado este martes de las más severas restricciones para Alemania desde el comienzo de la pandemia de coronavirus.

De esta manera retiró la orden para la entrada en vigor de una forzosa «fase de descanso» y paralización total de la vida pública y social entre el 1 y el 5 de abril, durante las fiestas religiosas de Pascua.

«Ha sido un error, mi error, porque al final soy yo la responsable».

Eso dijo Merkel en una breve intervención pública tras reunirse de urgencia de nuevo con los primeros ministros de los 16 estados federados para corregir esa decisión, después de cosechar en las últimas 24 horas una avalancha de críticas.

La canciller federal reconoció que esa «fase de descanso» forzosa era de dudosa legalidad e imposible de aplicar con tan poco tiempo de antelación y pidió disculpas a los ciudadanos por las molestias causadas.

Ya antes de la intervención de Merkel varios primeros ministros regionales, como el renano Armin Laschet o el bávaro Markus Söder, habían afirmado que la responsabilidad en el dictado de esa orden errónea era de todos los jefes de gobierno que participaron en la reunión.

 «Un error hay que reconocerlo como tal y, sobre todo, debe ser corregido. Y a ser posible a tiempo».

Eso afirmó y le honra hacerlo, la veterana Merkel en su breve alocución ante las cámaras de televisión, en la que destacó que la medida retirada había sido dictada «con la mejor de las intenciones» y con el objetivo de frenar la nueva ola de la epidemia de coronavirus que se cierne sobre Alemania y evitar el posible colapso de muchos hospitales.

«El descanso de Pascua no se podía aplicar suficientemente bien en tan breve tiempo si es que de alguna manera era aplicable como se había diseñado para que el esfuerzo y su provecho alcanzaran un equilibrio razonable».

La canciller lamentó «profundamente» que el anuncio de la polémica medida causara tanta inseguridad e irritación entre la población, a la que pidió disculpas por lo sucedido.

Un día antes Merkel había acordado con los jefes de los ejecutivos regionales prorrogar hasta el 18 de abril el llamado «cierre duro» y congelar durante Semana Santa como nunca hasta ahora desde el comienzo de la epidemia de coronavirus todas las actividades en Alemania debido al preocupante aumento de las infecciones y el temor a que el sistema sanitario acabe desbordado.

La forzosa «fase de descanso» iba a desarrollarse desde el Jueves Santo al Lunes de Pascua y solo se iba a permitir en ese tiempo la apertura el sábado de los comercios de alimentación para facilitar el abastecimiento de la población. Prohibidas quedaban también todo tipo de manifestaciones o protestas durante esos 5 días, mientras las distintas iglesias cristianas debían renunciar a la celebración de oficios religiosos presenciales durante la Pascua.

El resto de las restricciones dictadas hasta el momento se mantienen, sin embargo, en vigor como hasta ahora. Desde el cierre de restaurantes y bares que rige desde comienzos de noviembre, a la clausura de centros culturales y deportivos.

Caída de popularidad

 

Los retrasos en la vacunación están costando muy caros  al Ejecutivo de cristianodemócratas y socialcristianos.

A estas alturas, el 62% de los germanos valora la actuación de la canciller como negativa, lo que aúpa a Los Verdes y los socialdemócratas.

La decisión de Merkel coincidió con la publicación este miércoles de un sondeo del instituto demoscópico Allensbach que confirma la «rápida caída a un abismo sin fondo» de la popularidad de la gobernante Unión conservadora de cristianodemócratas (CDU) y socialcristianos bávaros por la actual situación de la pandemia en Alemania. Tan solo un 30% de la población considera que el gobierno federal gestiona bien la crisis del coronavirus, mientras un 62% valora su actuación de manera negativa.

En diciembre pasado el ejecutivo de Berlín contaba aún con el apoyo del 60% de la población, pero las permanentes restricciones y los fallos y retrasos en la campaña de vacunación han dado un vuelco al sentir de la opinión pública. La encuesta destaca además que tan solo un 28,5% de los alemanes votaría hoy a CDU/CSU, frente al 37% de comienzos de febrero.

Los Verdes obtendrían un 21% de votos, los socialdemócratas (SPD) un 18%, liberales y La Izquierda un 8,5% respectivamente y los populistas de Alternativa para Alemania un 10%.

 

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