Muere un turista holandés víctima de una brutal paliza

Las noches de Palma de Mallorca se tiñen de sangre

Las noches de Palma de Mallorca se tiñen de sangre

La cosa no podía ir peor para el turismo receptivo de la isla, una vez que el Gobierno de Países Bajos desaconsejara visitar las islas Baleares y Canarias por el elevado el riesgo de contagio de COVID-19 en estos destinos turísticos. Y ahora la muerte de un turista holandés de 27 años de edad en Mallorca, no hace más que empañar la imagen de la isla.

El turista holandés de 27 años, falleció este domingo en el Hospital Universitario de Son Espases, donde permanecía ingresado desde el pasado miércoles tras haber sufrido una «brutal agresión» en la Playa de Palma.

El joven había viajado a Mallorca para pasar unos días de vacaciones con unos amigos, presentaba un grave traumatismo craneoencefálico y no ha podido superar las graves lesiones sufridas.

Según las primeras investigaciones policiales, el joven fue atacado en la madrugada del miércoles sin motivo aparente por un grupo de nueve compatriotas, de entre 18 y 20 años. Los agresores le patearon en la cabeza cuando estaba tendido en el suelo, sin poder defenderse, provocándole un  hematoma en el cerebro muy grave.

También resultaron heridos en este mismo suceso otras cuatro personas. Tres de ellas presentaban un pronóstico leve y otra tenía múltiples contusiones y llegó incluso a perder el conocimiento, aunque posteriormente se recuperó.

Tras el incidente, la Policía Nacional detuvo el pasado viernes a un joven holandés, de 18 años, como uno de los presuntos autores de la brutal agresión. Además, las fuerzas de seguridad han logrado identificar a las otras ocho personas relacionadas con los hechos y, que tras saber que los agentes les seguían la pista de cerca, abandonaron precipitadamente la isla un día antes del vuelo de regreso previsto inicialmente.

Según los medios locales, los agresores protagonizaron antes del trágico incidente una trifulca en una conocida discoteca de la zona, de donde fueron expulsados dejando a varias personas heridas. Posteriormente, ya en la calle comenzaron a atacar a los grupos con los que se cruzaban.

La Policía Nacional se ha encontrado con más dificultades de las previstas en la búsqueda de los autores de la agresión pese a que desde el primer momento sabía de quienes se trataba. El motivo ha sido que los agresores no se alojaban en un hotel de la zona, sino que habían alquilado un chalet en s’Arenal de Llucmajor.

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