Viajar a Jerash hoy es una experiencia distinta. No solo por su impresionante legado histórico, sino porque se siente como un destino que vuelve a la vida.
Después del impacto que tuvo la reciente guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel en el turismo de la región, la ciudad ha recuperado sus tours y actividades, y lo hace con una energía renovada y atractivas promociones que buscan atraer de nuevo a visitantes de todo el mundo.
Nada más llegar, me sorprende su entorno: una llanura fértil rodeada de montañas verdes que contrasta con la imagen árida que muchos imaginan de Jordania. Aquí, la historia no está encerrada en museos; se despliega al aire libre, entre columnas, teatros y avenidas que llevan más de seis mil años siendo habitadas.

Jerash, Jordania. Foto: Paul Monzón
Caminar por el Cardo Maximus es como atravesar el tiempo. Bajo mis pies, las piedras originales aún conservan las marcas de antiguos carros, y a ambos lados, las columnas dibujan una perspectiva majestuosa. Es fácil imaginar la vida cotidiana en época romana, cuando Gerasa era una de las ciudades más importantes de la Decápolis tras la conquista de Pompeyo.
Uno de los momentos más impactantes del recorrido es entrar en la Plaza Oval. Su amplitud, rodeada de columnas elegantes, transmite una sensación de grandeza que sigue intacta. Muy cerca, el Ninfeo me recuerda el refinamiento de la vida urbana romana, con su estructura ornamental pensada para refrescar y embellecer la ciudad.

Jerash – Jordania. Foto: Paul Monzón
Los teatros son otro punto fuerte. En el Teatro Sur, pruebo algo que me habían recomendado: hablar en voz baja desde el centro… y comprobar cómo el sonido llega con claridad hasta lo más alto. Es un detalle que demuestra el nivel de ingeniería de la época. En el Teatro Norte, más íntimo, imagino reuniones y debates que marcaron la vida de la ciudad.
Jerash también cuenta historias de transformación. Lo que fue un templo romano acabó convertido en iglesia, y ese cruce de culturas se percibe en cada rincón. Aquí, Oriente y Occidente no se enfrentan, se entrelazan.

Equipo de Periodista Digital con el fondo del Arco de Adriano
El Arco de Adriano me da la bienvenida como lo hizo con antiguos viajeros hace siglos, y en el hipódromo descubro cómo hoy se recrean espectáculos de cuadrigas y formaciones romanas, devolviendo la emoción al lugar.
Si algo me queda claro es que Jerash no es solo pasado. Durante el Festival de Cultura y Artes, que vuelve a celebrarse con fuerza, la ciudad se llena de música, teatro y vida. Ver espectáculos en escenarios con dos mil años de historia es algo difícil de olvidar.
Hoy, recorrer Jerash es también formar parte de su recuperación. Es descubrir un destino que, tras la incertidumbre, vuelve a abrirse al mundo con más ganas que nunca.
- Nuestro agradecimiento a Alliance DMC Jordan por hacer posible este reportaje.

Jerash. Foto: Ileana Escudero