EL VIAJERO IMPENITENTE

El juez condena a Ryanair por cobrar suplemento a una pasajera con bolso y maleta

El juez condena a Ryanair por cobrar suplemento a una pasajera con bolso y maleta

Lo de Michael O’Leary, presidente de Ryanair, es de juzgado de guardia, aunque esta vez se ha dirimido en un juzgado de lo Mercantil.

En concreto en el número 13 de Madrid, que ha condenado a Ryanair a devolver el suplemento de 20 euros que cobró a una pasajera que viajaba en tarifa estándar con una maleta de mano, además de su bolso personal, al entender que fue una medida «abusiva», pues el equipaje podía ser transportado en cabina.

La magistrada atiende parcialmente en la sentencia conocida este miércoles la demanda de la consumidora y pide que se distinga entre el «simple bolso de escasas dimensiones» que no puede considerarse como un bulto, pues «se puede ubicar perfectamente en la parte inferior del asiento delantero», y las «maletas o mochilas en cuyo interior lleva su ropa y demás objetos».

Los hechos se produjeron el pasado 25 de enero, en un vuelo Madrid-Bruselas operado por la compañía aérea; según se expone en el relato de hechos, «tras verificar la tripulación de tierra que su billete de avión no se correspondía con la tarifa ‘priority'», que permite subir a bordo dos equipajes -uno de pequeñas dimensiones y una maleta adicional de máximo 10 kilos-, obligó a la pasajera a abonar 20 euros por el equipaje de mano extra.

Tal como sostiene ahora la titular del juzgado, dicha conducta «no está amparada» por la norma comunitaria que permite a las aerolíneas fijar libremente las tarifas de sus servicios, esto es, la cuantía que va a cobrar la compañía por el transporte así como sus condiciones.

La juez entiende que Ryanair incurrió en una conducta «abusiva» al aplicar dicho suplemento en tanto que cercenó «los derechos que el pasajero tiene reconocidos por ley, generando un grave desequilibrio de prestaciones entre las partes contratantes» que perjudicó al consumidor.

Sin embargo, no concede la indemnización de 10 euros adicionales en concepto de daños morales, pues aunque no cabe «duda» de que la demandante sufrió «rabia e impotencia al tener que asumir un coste que inicialmente no tenía previsto y ver que la maleta que quería llevar consigo en cabina» iba a bodega, «ese malestar» no es suficiente como para ser resarcida.

La sentencia, dictada hace unas semanas, ya es firme al no haber recurrido ninguna de las partes en apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid.

Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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