Siendo honestos, el primer factor que tenemos en cuenta al momento de planificar un viaje a Europa es el dinero, sobre todo, si pretendemos emprender la aventura como mochileros.
Sin embargo, alejándonos de las metrópolis donde el estilo de vida es excesivamente elevado, como París, Madrid, Oslo, Helsinki o Copenhague, el Viejo Continente tiene mucho que ofrecer a los visitantes con poco presupuesto, la clave radica en orientar la brújula hacia el este.
De acuerdo a la información disponible en el sitio Petit Futé, y otras plataformas que ofrecen guías de viajes, estas son las opciones que se ganan la recomendación debido a su diversidad cultural, historia, atractivos naturales y hospitalidad:
Grecia
Más allá del derroche de lujo que impera en sus paradisíacas islas, en el interior del país se esconden lugares hermosos y asequibles que invitan a sumergirse en la cultura griega sin tener que lidiar con el turismo masivo y los altos costos.
Cuando de mochilear se trata, la región del Peloponeso es el destino ideal. Además de disfrutar de los platos icónicos de la gastronomía local, en esta zona convergen dos puntos de interés cultural e histórico: Kalamata y Esparta. Otra opción muy valorada es la región de Macedonia.
Bulgaria
La ubicación geográfica de Bulgaria en el límite entre Europa y Asía eleva la calidad de la experiencia, ya que podemos disfrutar sus encantos y continuar la aventura hacia Turquía.
Si hablamos de dos destinos búlgaros imperdibles, la distinción se la llevan: Plovdiv y Veliko Tarnovo. Mientras que el primero presume de uno de los anfiteatros mejor conservados del mundo, el segundo es un increíble centro cultural. Ambas opciones permiten llegar a Sofía, la ciudad perfecta para hacer senderismo.
Eslovenia
Aunque ha sido opacado como destino turístico frente a los atractivos de sus naciones vecinas, Croacia e Italia, Eslovenia es de esos lugares que terminan sorprendiendo de forma grata. Su capital refleja la esencia de las culturas romanas y otomanas.
Piran permite apreciar la belleza de la arquitectura veneciana y el encanto de los pueblos medievales. No hace falta ser amante empedernido de la naturaleza para sucumbir ante el espectáculo visual que ofrecen los majestuosos paisajes montañosos, donde los lagos de altura son los protagonistas.
Kosovo
A diferencia de la errada creencia, Kosovo no está completamente destruido por la guerra, por el contrario, la manera en la que alcanzó su independencia en 1999, es lo que la hace más atractiva. La vida en Pristina es simplemente fascinante.
Las calles de la capital están envueltas en buena energía, por ello, sus numerosos cafés y bares permanecen llenos durante todo el día. En Prizren podemos disfrutar del estilo arquitectónico otomano, visitar las mezquitas y subir a los centros de esquí a precios mochileros.
Montenegro
La propuesta de Montenegro es simple, disfrutar de las playas del Adriático sin vaciar los bolsillos. La experiencia que se vive en Budva es bastante similar a la que ofrecen las principales ciudades de Croacia, la diferencia radica en los precios.
Además de los imponentes escenarios, esta ciudad costera se caracteriza por su entretenida vida nocturna. Si el objetivo es conocer de cultura e historia, el pueblo de Sveti Stefan y Kotor son los destinos ideales para sentir que viajamos en el tiempo.

