«Va a ser la ruina», «esto es un pozo sin fondo», «vamos hacia una lenta agonía» o «estamos con la soga al cuello»

Los hosteleros en pie de guerra contra Sánchez: «Este toque de queda va a ser la ruina»

"Hemos pasado a hablar de hablar de break even a break open, es decir, saber en qué momento pierdo menos dinero con el establecimiento abierto que teniéndolo cerrado".

Los hosteleros en pie de guerra contra Sánchez: "Este toque de queda va a ser la ruina"

El toque de queda es la puntilla para una hostelería que fiaba el año a la Navidad.

Tras un confinamiento estricto entre marzo y mayo, y una reapertura titubeante que se fue desinflando a lo largo del verano, las decenas de miles de negocios vinculados a la restauración y el ocio se agarraban a este final de año como la tabla de salvación, para intentar remendar un 2020 aciago.

Y llegó el socialista Pedro Sánchez, que no sabe nada y a quien no importa nada que no sea seguir durmiendo en La Moncloa.

«Va a ser la ruina», «esto es un pozo sin fondo», «vamos hacia una lenta agonía» o «estamos con la soga al cuello».

Así se pronuncian los hosteleros de Madrid sobre el toque de queda impuesto por Sánchez y el estado de alarma que el presidente quiere prolongar hasta mayo.

La crisis del turismo a raíz del coronavirus se recrudecerá durante los tres últimos meses del año en toda España, pero lo hará especialmente en Madrid y Cataluña, donde sufrirá mucho la industria hotelera. La consultora Exceltur, que esta semana lanzó sus previsiones e hizo balance de año para el sector, considera que las dos comunidades dejarán de aportar más de 35.000 millones de euros al PIB de este año.

Por orden, la comunidad más castigada será Cataluña, con 21.734 millones de ingresos menos, si bien la Comunidad de Madrid (CAM), con un descenso de 13.783 millones de euros, le seguirá de cerca. Comparado con el dinero que tampoco aportará el resto de comunidades autónomas (CCAA) supone cerca de una tercera parte del total, que asciende a más de 106.000 millones de euros.

Tanto Madrid como Barcelona experimentarán «una profunda pérdida de actividad económica por la pandemia, muy condicionada la capital por el cierre y confinamiento activado en el mes de octubre, a lo que se ha sumado la depresión de los viajes de negocios, incentivos y congresos y la mínima presencia de demanda internacional el resto del año».

Las previsiones para lo que queda de año son desplomes de facturación de en torno al 85% para la actividad turística de Madrid, Barcelona  y los destinos turísticos urbanos andaluces más internacionalizados.

Los hoteles de Madrid y Barcelona estarán entre los agentes más perjudicados del mal final de año.

Todos ellos anticipan una caída cercana al 80%, lo que supone un inquietante retroceso sobre la ya profunda caída de facturación certificada en los meses de verano.

Si sumas que estamos entrando en la temporada baja, con pocos congresos, muchos hoteles, restaurantes y locales, que estaban aguantando, ahora tendrán que cerrar.

Un hotel puede quemar alrededor de 100.000 euros al mes si está cerrado. La horquilla realmente va entre los 85.000 y los 150.000 euros, en función de cuántos trabajadores están en Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), cuántos entran, cuántos salen o qué otros gastos de explotación tienen, entre otros factores.

La pandemia ha cambiado varios fundamentos del negocio, como cuándo determinar que vale la pena retomar la actividad.

«Hemos pasado a hablar de hablar de break even a break open, es decir, saber en qué momento pierdo menos dinero con el establecimiento abierto que teniéndolo cerrado».

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