Motor
Coche eléctrico Pixabay

La transición hacia un modelo de movilidad basado en vehículos menos contaminantes va ganando terreno entre fabricantes y conductores. Las mejoras en los niveles de autonomía y funcionalidades de los coches eléctricos, unidas a la política comunitaria de reducción de consumo de combustibles fósiles, están convirtiendo a estos automóviles en una opción de transporte con perspectivas sólidas de futuro.

Sin embargo, al ser un mercado en crecimiento, suelen surgir dudas en torno al funcionamiento o a la importancia de algunas de las características de estos vehículos. Consultar páginas especializadas como Somos Eléctricos, en las que es posible contraponer las prestaciones y precios de distintas marcas, modelos y versiones mediante un comparador de coches eléctricos, resulta muy recomendable para tomar una decisión. En este sentido, apuntamos algunos aspectos clave para facilitar la búsqueda y encontrar la opción más conveniente.

Autonomía y uso

La autonomía depende del tipo de batería. Las más modernas de ion litio, con una capacidad de entre 30 y 100 kWh, ofrecen de 200 a 550 kilómetros de autonomía en condiciones reales aunque la mayoría se sitúa en un rango de entre 140km y 250km.  Ante una red de puntos de recarga aún en expansión, estos coches resultan ideales para recorridos cortos o por ciudad ya que permiten maximizar el ahorro derivado de no usar combustible sin el riesgo de quedar sin batería, a excepción del fabricante norteamericano Tesla que cuenta actualmente con una sólida red de puntos de carga propia llamada Superchargers que permiten viajar con un coche eléctrico sin problemas a cualquier punto del mundo. Aun así, por esta naturaleza eminentemente urbana, predominan los modelos de formato pequeño, aunque cada vez hay más versiones con un espacio interior y un maletero apropiado para ser vehículo familiar. Además, una vez que finalice la instalación de infraestructuras de recarga en autopistas será posible hacer cualquier recorrido con estos vehículos, lo que conllevará una mayor diversificación de opciones.

Punto de carga

Al tener como único sistema de propulsión a la energía eléctrica acumulada en una batería recargable, los coches eléctricos precisan tener un punto de repostaje próximo. Puesto que las estaciones de recarga o electrolineras aún son escasas, lo ideal es disponer de un punto de suministro en la plaza de aparcamiento. La toma de corriente doméstica suele ser suficiente aunque es preferible instalar una infraestructura específica (conocida como wall-box) para acortar el tiempo de carga y, por tanto, el consumo.

Velocidad de recarga

El tiempo de recarga depende de la capacidad de la batería del coche, del tipo de conector que use y de la potencia del punto de suministro pero, en términos orientativos, una recarga normal tarda entre 4 y 12 horas mientras que una rápida llena una batería al 80% de su capacidad en unos 40 minutos.

Precio y subvenciones

Aunque la inversión inicial es mayor que al comprar un vehículo convencional, el desembolso puede llegar a amortizarse ya que los coches eléctricos no necesitan carburante, aunque sí se aplican diferentes tarifas, en función del punto de recarga y los acuerdos de los fabricantes de los diferentes vehículos eléctricos, algo que se ve muy reducido si recargamos las baterías de nuestro eléctrico en nuestro domicilio, pudiendo acogernos a distintas opciones de tarifas con los proveedores de energía con un coste por consumo más bajo a determinadas horas. Además, tienen un mantenimiento mínimo (gracias a un funcionamiento sencillo que provoca menos desgaste en sus piezas) y están sujetos a menores impuestos. Además, existen diversas ventajas fiscales para su compra impulsadas por las distintas administraciones, como el Plan Moves que acaba de aprobar el Gobierno central.

Con estos criterios en mente, resulta mucho más sencillo encontrar el coche que mejor se adapta a cada necesidad y posibilidad económica. El mañana del trasporte ya está aquí e informarse es imprescindible para no enfrentar los cambios con el pie en el acelerador equivocado.