Motor
Madrid: la alcaldesa Manuela Carmena se sube a la bicicleta. EP

En la capital de España, los ciclistas podrán girar a la derecha con semáforo en rojo y si atropellan con la bici a un peatón será responsabilidad del ciclista.

Como suena, o al menos como prescribe la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible de Madrid.

El uso de la bici en Madrid puede convertirse en una práctica aún más arriesgada, a raíz de la última ocurrencia del Gobierno municipal que comanda la alcaldesa, Manuela Carmena. Y es que la nueva normativa permitirá a los ciclistas ni más ni menos que saltarse los semáforos.

En concreto, las bicis podrán girar a la derecha con semáforo en rojo siempre que esté señalizado, tal y como recoge la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible de Madrid, y en caso de atropello a un peatón la responsabilidad será del ciclista, ha puntualizado el director general de Gestión y Vigilancia de la Circulación, Francisco José López Carmona.

También se permitirá la circulación en ambos sentidos en calles residenciales (aquellas convelocidad de 20 km/h o inferior) y ciclocalles y en la red viaria local cuando estén específicamente señalizadas a tal efecto.

Se sigue el modelo de otras ciudades en una ordenanza que "regula que la preferencia siempre es del peatón y del resto de usuarios de la vía", ha indicado el director.

El texto incorpora una serie de medidas para favorecer y fomentar la movilidad ciclista, al menos teóricamente.

Así, como norma general, las bicicletas deberán circular por la calzada ocupando la parte central del carril y permitiéndose la circulación de dos ciclistas en paralelo cuando no suponga riesgo.

Exclusivamente los menores de 12 años podrán circular en bicicleta por las aceras y zonas peatonales pudiendo ir acompañados por una persona adulta a pie. En ningún caso las personas mayores de 12 años podrán circular por las aceras y zonas peatonales, salvo en aceras bici por la zona señalizada a tal efecto.

Además, se atenderá la reivindicación ciclista de anclaje de las bicis y patinetes eléctricos y otros vehículos de movilidad urbana a vallas u otros elementos de mobiliario urbano, excepto bancos y marquesinas, siempre que no afecte a la funcionalidad o acceso a los mismos. En ningún caso podrán anclarse a elementos vegetales.