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Tráfico: Carmena, la lluvia y los atascos en Madrid. EP

La clave no es que los madrileños no sepan conducir con lluvia, porque las tres cuartas partes de los que circulan en coche por la capital de España no son nativos de Madrid.

Tampoco que sea inevitable, porque no ocurre algo similar en grandes ciudades europeas en las que llueve a cántaros y casi todo el año.

Lo esencial es la incompetencia de la alcaldesa Manuela Carmena y sus compinches podemitas, incapaces de gestionar el Ayuntamiento de Madrid.

Cuando llueven más de cuatro gotas, pasan dos cosas distintas, que se suelen superponer en Madrid.

La primera, si de verdad llueve torrencialmente, lo que vienen a ocurrir unos 15 días al año, es que el alcantarillado urbano traga mal y con tanto bache y desnivel se montan enormes charcos sobre el asfalto.

Hay agua en el firme, y la visibilidad empeora. Esto, unido a unos conductores que no cambian su comportamiento en hora punta, es una receta ideal para que se multipliquen los incidentes y los accidentes.

Basta un pequeño roce para que haya pérdida de carriles, y así caben muchos menos coches.

La segunda cosa que ocurre es que, aunque llueva menos, hay una adherencia reducida, que baja las distancias de frenado y, en combinación con los pasos de peatones y líneas de las calles y carreteras, origina una mayor inestabilidad de motos, bicicletas y ciclomotores. Más incidentes.

¿Solo pasa esto? Desgraciadamente, como subraya en 'El País Manuel Romana García, ingeniero y profesor titular de la Universidad Politécnica de Madrid,  es por encima de todo eso hay una asombrosa falta de gestión de tráfico.

A veces, desde el Ayuntamiento, informan, pero nada más. Ni cambian los semáforos en puntos críticos, ni hay planes de intervención más rápida los días de lluvia, ni nada.

 La receta para tener que convertirse en el santo Job en el Madrid de Carmena los días de lluvia, aderezada para colmo con ideas de bombero, carriles bici vacíos, planes peatonales de circo y obras a medio hacer.