Dios los cria y ellos juntan.
El dictador comunista rumano Nicolae Ceausescu pagaba con armas, municiones y refugio al terrorista internacional Ilich Ramírez Sánchez, Carlos, por sus servicios, según un informe del contraespionaje rumano. Carlos atentó contra Emil Georgescu, de Radio Europa Libre, en Múnich, y contra otros disidentes.
En la década de los 70, un venezolano ocupó el lugar que hoy tienen personajes
como Osama Bin Laden o Saddam Hussein, convirtiéndose en el enemigo número de Occidente.
Desde el año 1994 cumple pena en una cárcel francesa de máxima seguridad el venezolano Ilich Ramírez Sánchez, conocido como Carlos «El Chacal», considerado en las décadas de los 70 y 80 como el enemigo número uno del sistema occidental, el más buscado por la INTERPOL, en torno a quien se construyó una figura de temible y especializado terrorista que, con el pasar de los años historiadores e investigadores han pretendido desmitificar haciendo público sus errores y supuesta impericia.
Relacionado a los más importantes movimientos armados; Ira en Irlanda, Ejército Rojo de Japón, el español Eta y grupos alemanes, su fama se multiplicó a nivel mundial cuando en 1975 asesinó a dos agentes del servicio secreto francés. Durante las investigaciones del hecho, en el marco de las pesquisas se halló en el lugar un ejemplar de la obra «El día del Chacal», de Frederick Forsyth; los medios de comunicación se encargaron del resto, nació el mito y su apodo. Sus detractores señalan que el libro no era propiedad de Ilich, conocido en su juventud por su fama de mal estudiante, indisciplinado y copión (persona que hace trampa en los exámenes)
Numerosas fuentes insisten que durante distintos ataques adjudicados a Carlos, éste estaba en cualquier otro lugar, fumando habanos y viviendo de una fama ajena de asesino sanguinario.
Recientemente, en vísperas de las elecciones presidenciales estadounidenses, en entrevista ofrecida a un medio venezolano, Carlos señaló que de producirse un ataque terrorista importante en suelo norteamericano el presidente George W. Bush aseguraría su reelección en los comicios pautados para el 2 de noviembre de 2004. Así mismo, indicó que de resultar electo el candidato demócrata John Kerry, no existirían cambios en la política exterior de la potencia americana, enraizada actualmente en el conflicto bélico iraquí y su polémica participación en el mismo.
«El integrismo islámico se manifiesta por su actuación armada internacional. La causa actual del terrorismo es la voluntad hegemónica yanqui, que históricamente la ha utilizado de manera masiva en sus guerras de agresión con su tecnología militar y su estrategia de aniquilación territorial,» señaló Carlos, reiterando su apoyo a la Yihad; guerra santa árabe. El terrorista venezolano no desaprovechó la oportunidad para referirse a «una indiscutible continuidad histórica» entre las acciones del emblemático líder árabe, Osama bin Laden, y las suyas.
La historia
El 12 de octubre de 1949 José Altagracia Ramírez Sánchez, un acaudalado venezolano de ideas comunistas, ve nacer a su primer hijo a quien llama Ilich, el segundo nombre de una de las personas a quien más admiraba: Vladimir Ilich Ulianov, mejor conocido como Lenin, fundador del Partido Comunista de la Unión Soviética y del Estado soviético, sobre bases marxistas y engelianas. A sus hijos siguientes el millonario venezolano los llamo Vladimir y Lenin. Por su parte, la madre de los pequeños, Elba María Sánchez, no comulgaba con el ateísmo de su esposo y sus afinidades de carácter marxista. La mujer bautizó a los niños a escondidas de su padre, aunque respetando los nombres elegidos por éste, y en algunas oportunidades los llevaba a la Iglesia.
Desecho el matrimonio Ramírez Sánchez, en 1958 Ilich es enviado por su padre a Caracas para que cumpla estudios en el Liceo Fermín Toro, institución considerada en ese momento como la principal formadora de activistas de izquierda.
Hacia el año de 1964 Ilich se inscribe en el Partido Comunista de Venezuela. Según informaciones inciertas, viaja junto a un grupo de personas a Cuba para entrenarse en la guerra de guerrillas, seguido de cerca por Fidel Castro y la KGB, servicios secretos rusos. La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, CIA por sus siglas en inglés, avaló la veracidad de esta información, sin embargo, aceptaría luego que no disponía de pruebas.
En su lucha por alejar a sus hijos de ideales izquierdistas, Elba María Sánchez logra el traslado de los jóvenes a Londres, en el año de 1966. Ilich es seducido por la vida de la alta sociedad y se convierte en todo un playboy, con admirada inclinación por el buen vestir.
Durante su estadía en la capital británica, Ilich participó en reuniones de comunistas que permanecían en el exilio. Aunque se acreditó la creación del grupo de los expatriados, los miembros del mismo señalarían luego que el venezolano sólo asistió un par de veces en carácter de oyente.
En el ámbito académico resultó un fracaso, lo que se convirtió en la excusa perfecta para que su padre retomara su tutoría. En 1968, con el apoyo del Partido Comunista venezolano, José Altagracia Ramírez consigue un cupo para su hijo en la Universidad Patrice Lumumba de Moscú. Ilich se traslada a la capital rusa donde no tarda en invertir su tiempo en lo aprendido en Londres: mujeres y alcohol, despilfarrando la dadivosa manutención que recibía periódicamente desde Caracas.
Se señala que en este período, Ilich toma contacto con estudiantes palestinos cercanos a la lucha armada. En 1970, tras participar en una manifestación a favor de los países árabes, es expulsado de la universidad. Se piensa que para entonces ya mantiene relaciones con la KGB y algunas fuentes consideran la expulsión de la universidad como una coartada para despistar acerca de la vinculación del venezolano con los servicios de inteligencia, sin embargo, no existen pruebas que confirmen la pertenencia del venezolano al staff de la agencia rusa.
Iniciando la nueva década, Ilich viaja a Jordania, participa en un campamento del Frente Popular de Liberación de Palestina y cumple actividades en la guerrilla del Rey Hussein. Ilich comienza a ser llamado Carlos. Anecdóticamente, el uso de este nombre se deriva de la relación de su padre con el presidente de Venezuela en el momento, Carlos Andrés Pérez.
Ante el fortalecimiento político y militar de los palestinos el Rey Hussein se sintió amenazado, deteriorándose las relaciones de una manera insostenible. Finalmente, tras violentos enfrentamientos, los palestinos son expulsados de Jordania. Carlos regresa a Londres, se reencuentra con su madre e ingresa a la Universidad de Londres para estudiar economía y ruso.
En 1972, el Frente Popular para la Liberación de Palestina concreta exitosamente diversos ataques: secuestro de un avión de la aerolínea alemana Lufthansa en Londres, ataque mortal al aeropuerto de Tel Aviv y asesinato de atletas judíos en el marco de los Juegos Olímpicos de Munich. Por error, los medios de comunicación atribuyeron a Carlos la responsabilidad de los hechos, sin embargo, esto sería desmentido. Hasta tanto, el venezolano contaba con atentados fallidos en Londres, entre otros, uno contra un comerciante de origen judío y otro contra un banco del mismo origen, en el que lanza una granada que se desvía dejando no más que vidrios rotos.
El auge de la lucha armada árabe atrae a Carlos al cumplimiento de un papel más importante en pro de la causa. El 28 de junio de 1973, el líder del FPLP Mohamed Boudia es asesinado por paramilitares israelíes. Michel Moukharbal lo sucede y Carlos es designado su asistente. La unión sólo da como resultado infructuosos ataques.
Radicado en París, se le atribuyen estallidos de coches bombas en las sedes de algunos diarios. En 1974, miembros del Ejército Rojo de Japón toman la Embajada de Francia en La Haya, en Holanda. Carlos, colaborador del plagio, queda fuera del lugar por descoordinación.
Paralelamente, los medios de comunicación continuaban alimentando el mito de Carlos y lo encaminaban a convertirse en el enemigo número uno de la cultura occidental.
En enero de 1975, pretende estallar un avión comercial israelí en el aeropuerto francés de la ciudad de Orly, haciendo uso de una bazuca. En el primer intento hace blanco en una aeronave yugoslava, luego Carlos y sus cómplices se ven obligados a tomar un grupo de rehenes y escapan a Bagdad. Al conocerse años después los detalles de su desatino se desvanece más aún la fama de especialista de Carlos.
En una operación internacional, Moukharbal es arrestado y brinda información sobre Carlos a los cuerpos de seguridad franceses. En junio, agentes de los servicios secretos galos, Dirección de la Vigilancia del Territorio, DST por sus siglas en francés, acompañados por el líder capturado, visitan en el número 9 de Rue Toullier un domicilio de una compañera de Carlos, durante una reunión que el terrorista celebra junto a estudiantes venezolanos. Al ser interrogado en el lugar, Moukharbal identifica al buscado «Chacal», quien en un ataque de ira dispara contra la humanidad de su delator asesinándolo. Dos agentes resultan muertos y un tercero herido.
Carlos escapa a Beirut donde es recibido con orgullo por la FPLP, que poco tiempo antes descubrió operaciones de Moukharbal como un doble agente.
Sumergido en el reconocimiento, es invitado a un ambicioso plan rebelde: el secuestro de los ministros de los países Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, reunidos en una cumbre anual en Viena, Austria. El golpe se cumple el domingo 21 de diciembre de 1975 de manera espectacular. Un equipo compuesto por Carlos, tres alemanes, dos palestinos y un libanés entra a la sede del organismo internacional y somete a los presentes. Rápidas negociaciones dieron a los captores un avión en el que viajaron hacia Oriente Medio, aterrizando finalmente en Argelia.
El FPLP ordenó la ejecución de los funcionarios de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Qatar, considerándoles traicioneros a la causa palestina. Incumpliendo las órdenes, Carlos perdona la vida a los ministros y los libera. La falta le vale la expulsión del frente rebelde. Algunas fuentes señalan que Carlos accedió a la liberación de los cautivos tras recibir unos 50 millones de dólares. El terrorista rechaza la información.
Tras el plagio de Viena, se esconde y pasa a una vida de bajo perfil, radicándose en Hungría y probablemente en Rumania, según informes de seguridad. Durante este período Carlos se convierte en un mercenario a sueldo y lleva a cabo ataques a solicitud del mejor postor, sin ideales ni bandera.
Como parte del mito que nos habla de un temible terrorista, se le adjudica el secuestro de un avión de Air France en 1976. El plagio fue efectuado en realidad por un grupo palestino que conduce la aeronave hasta Uganda. También es responsabilizado erróneamente por la toma de la Embajada de Estados Unidos en Teherán, Irán, llevada a cabo por militantes islámicos en 1979. Al año siguiente, en Asunción, capital paraguaya, es asesinado el ex dictador de Nicaragua Anastasio Somoza, sin prueba alguna vinculan a Carlos.
Autoridades de Francia detienen en París, en 1982, a la alemana Magdalena Kopp, compañera de Carlos, acusada de tráfico de armas. Exigiendo la libertad de Kopp, Carlos lleva a cabo sangrientos ataques en la red ferroviaria del país galo, dos de ellos de manera paralela, el 31 de diciembre de 1983, a la línea de alta velocidad París-Marsella y en la estación de Saint-Charles.
El 4 de mayo de 1985 Kopp es liberada por la justicia francesa por buena conducta. La pareja viaja a Medio Oriente en busca de refugio, tarea difícil en vista de las dañadas relaciones entre Carlos y el frente armado árabe. Finalmente, Siria recibe al terrorista exigiéndole que mantenga una vida de bajo perfil.
Llegada la Guerra del Golfo a principios de los 90, la CIA comienza a manejar el nombre Carlos como el cabecilla de posibles ataques terroristas contra intereses estadounidenses. Siria, aliada al país norteamericano en el conflicto bélico, decide expulsar al venezolano. Tras ser rechazado en Libia, llega a Sudán.
Carlos se separa de Kopp y se casa con la jordana Abdel Salam Adhman Jarrar Lana, se aproxima al Islam y colabora con la policía del país africano, sin embargo, no puede evitar sucumbir ante los placeres que desde joven lo conquistaron: mujeres, alcohol y una vida de playboy que irritó al gobierno musulmán sudanés.
Mientras tanto, Francia seguía la pista del rebelde. Con intentos fallidos de extraditar a Carlos, e incluso, tras haberle ofrecido a Sudán la condonación de la deuda externa a cambio de información, en 1994 finalmente los servicios secretos del país galo consiguen la autorización para actuar en la nación africana. El sábado 13 de agosto, en la ciudad de Jartún, Carlos ingresa a un hospital para someterse a una intervención quirúrgica. Finalizada la operación y aún bajo los efectos de la anestesia, es trasladado al pueblo de Taif bajo engaño de un posible atentado en su contra. Durante la madrugada el sueño de Carlos fue interrumpido por un grupo comando que le inyectó un narcótico, lo guardó en un saco y lo trasladó a Francia en un jet privado.
Carlos fue imputado y procesado por algunos atentados y por el asesinato de los dos oficiales franceses ocurrido en 1975 en Rue Toullier. Encarcelado en la prisión de máximo seguridad de La Sante, en las afueras de París, el 27 de diciembre de 1997 es condenado a dos cadenas perpetuas por los homicidios de los agentes y por un triple asesinato, esperando además, otros sumarios encausados en su contra por distintos atentados cometidos en Francia o contra sus intereses en el extranjero. Países como Libia y Austria también reclaman al terrorista. En el año de 2001, cautivo contrae matrimonio con la francesa Isabelle Coutant-Peyre, quien se desempeña como su abogada.
Hasta hoy, a lo largo de su prisión en Francia, Carlos ha hecho de las suyas emitiendo numerosas declaraciones en contra de importantes figuras públicas y siendo, ocasionalmente, el centro de atención de los medios de comunicación y de la opinión pública mundial.
El actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, quien protagonizó un golpe militar en 1992 y durante su mandato se ha acercado a líderes como Fidel Castro, el derrocado Saddam Hussein y el libio Gadafi, envío una carta a Carlos con elogios revolucionarios y citas literarias calificadas por medios franceses conservadores como «surrealistas, desconcertantes y enigmáticas'».
La mitología del terrorista
Como parte del mito de «El Chacal» han visto luz numerosas publicaciones, trabajos e incluso películas. Uno de los libros, «Carlos: The Secret Networks of International Terrorism» (Carlos: Las redes secretas del terrorismo internacional) generó un litigio legal que inició el propio por Carlos rechazando acusaciones de asesinatos, secuestros y atentados hechas por el autor, el periodista francés Bernard Violet. Entre las películas se encuentran The Jackal (El Chacal), del director Michael Caton-Jones y The Assignment (La asignación), de Christian Duguay.
