Tenemos que proteger a los musulmanes reformistas

La atención reciente a los veredictos islamistas de apostasía y blasfemia se centró en las viñetas de Mahoma publicadas por el diario danés Jyllends-Posten y en Abdul Rahmán en Afganistán, un musulmán que se convirtió al cristianismo. Estos casos fueron raumátios para todos los que valoran la libertad de expresión y de religión, pero apenas proporciona un vistazo a las terribles implicaciones del embrollo.

Escribe Paul Marshal, miembro permanente del Centro para la Libertad Religiosa de la Freedom House, que las acusaciones de apostasía y blasfemia también son un medio de hacer callar a los reformistas musulmanes dondequiera que residan. Su poder como instrumento de represión totalitaria puede pronto hacerse evidente por sí mismo.

El miércoles, una organización que se autodenomina «Partidarios del Mensajero de Alá» (Al-Munasirun li Rasul al Allah), probablemente radicada en Egipto, anunciaba que mataría a «los ateos», «los politeístas» y sus partidarios a menos que se arrepintieran, enumerando sus objetivos por su nombre y a muchos de los miembros de su familia.

El comunicado, firmado por un tal Abú Dhar al Maqdishi, identificado como el portavoz mediático del grupo, fue enviado por correo electrónico a más de treinta destacados reformistas políticos y religiosos, incluyendo a muchos de Occidente.

Entre sus objetivos declarados se encuentra el sociólogo egipcio Saad Eddin Ibrahim, el activista de la democracia y los derechos humanos más conocido del mundo árabe, previamente encarcelado por el gobierno egipcio a causa de su defensa de los derechos de los cristianos coptos y las elecciones libres en su país natal.

Otro es Ahmed Subhy Mansour, un imán que huyó de Egipto y que ahora reside en Virginia, que ha publicado trabajos argumentando contra la pena capital por apostasía.

Otra más es Wafa Sultán, una psiquiatra de California que, en recientes apariciones mediáticas en Occidente y el mundo árabe, ha sido una crítica abierta, elocuente y constante de las versiones reaccionarias del islam.

El comunicado rezaba que ellos habían traicionado:

«al islam y a la umma musulmana, apoyado públicamente a líderes de los infieles, a los adoradores de la cruz, a los cristianos que asistieron a las conferencias, ayudándoles contra nuestros líderes espirituales, e incluso exigiendo por ellos el derecho de gobierno sobre nuestras tierras musulmanas. Asimismo, apoyan y cooperan con los hijos de los cerdos y los monos [léase judíos] contra nuestros hermanos en nuestra tierra de nuestra mezquita de Al-Aqsa».
Traducción del Centro del Pluralismo Islámico

En consecuencia, los objetivos eran declarados «culpables de apostasía, infidelidad y negación de hechos islámicos demostrados» y se les concedían tres días para «anunciar su arrepentimiento y repudiar sus escritos en negación de las tradiciones de nuestro profeta y lamentar su apoyo a los países infieles y sus gobernantes». Exigía que ese arrepentimiento fuera hecho «público en los diarios en los que han escrito, y nunca volver a estos escritos y obras de nuevo». El mensaje también rezaba que el grupo conoce la ubicación de sus hogares, a dónde van sus hijos a la escuela, y cuándo están sus esposas solas en casa.

Por supuesto, las amenazas de muerte son un riesgo ocupacional para los reformistas musulmanes y aquellos que les apoyan, pero esto es más que el correo electrónico virulento usual o el mensaje telefónico. Como señalaba la Dra. Sultán en el diario árabe Asharq al-Awsat, la última amenaza «difiere de las docenas que había recibido previamente porque es hecha por un grupo, no por un individuo», e «incluía información personal acerca de los receptores, así como los nombres de algunas de sus esposas e hijos».

Los jihadistas han comprendido perfectamente las muchas respuestas gubernamentales confusas y apaciguadoras a la violencia a causa de las viñetas danesas, y escalan su ofensiva. Grupos tales como «Partidarios del Mensajero de Alá» pretenden ahora silenciar a muchos destacados musulmanes que se atreven a criticar sus acciones y creencias, y sugerir una interpretación moderna del islam.

El apaciguamiento de tales grupos no funcionará. Si los viñetistas controlan su sátira, si los críticos y políticos vigilan cuidadosamente su lenguaje, los islamistas violentos aceptarán su victoria y pasarán a exigir la siguiente parte de su agenda — el silencio o la muerte de aquellos que rechacen o critiquen su programa, incluyendo, especialmente, los musulmanes.

Ahora es el momento de asegurarse de que no solamente aquellos que se encuentren en éstas y otras listas similares estén protegidos, sino de que sus voces se escuchen y sean amplificadas. Si ni siquiera las democracias occidentales pueden brindar el espacio político para que los musulmanes debatan estas cuestiones críticas referentes al significado del islam, entonces toda esperanza de un movimiento reformista islámico estará perdida.

La selección de las mejores marcas de termómetros

TERMÓMETROS CLÍNICOS

Aquí encontrarás la oferta actualizada de estos dispositivos de salud

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído