La oportunidad libanesa

Siendo testigo de evacuaciones previas del Líbano durante cerca de dos décadas, y puesto que monitorizo las actuales evacuaciones de ciudadanos occidentales y americanos por parte de los ejércitos norteamericano y europeos, pude establecer el mapa de seguridad a través del cual está teniendo lugar la evacuación. En pocas palabras, está teniendo lugar en un contexto geopolítico muy peligroso, más de lo que muchos creían que sería.

Escribe Walid Phares que, como se muestra en el mapa, evacuar a las personas en las zonas controladas por Hezbolá afronta peligros significativos. Las confrontaciones entre las fuerzas aéreas israelíes y la milicia de Hezbolá pueden impedir el transporte en estas zonas y pondrían en peligro los barcos que se aproximasen a la costa justo al sur de Beirut.

De ahí que la zona costera entera al sur de la capital esté descartada como zona de aterrizaje. Además, todas las zonas en amarillo, bajo control de Hezbolá, son también zonas prohibidas para evacuaciones en helicóptero. Por ende, el aterrizaje de helicópteros en el sur y en la planicie de la Bekaa no es posible por motivos de seguridad.

Las zonas en el extremo norte, incluyendo el puerto de Trípoli y los barrios que lo rodean también son peligrosas para operaciones de evacuación, puesto que los elementos pro-sirios son omnipresentes.

Además del riesgo de Hezbolá, que lo más probable es que no se desarrolle en esta etapa a causa de la necesidad de la organización de aparentar ser legítima en todo el mundo, hay otro peligro potencial de alto riesgo: al Qaida. Surgiendo bajo Hezbolá, las células aliadas de al Qaida están presentes en las bases palestinas a lo largo de la costa sur y en el extremo norte de Trípoli. Incluso en contra de la voluntad de Hezbolá, los operativos de al-Qaeda pueden — si deciden hacerlo — lanzar ataques contra unidades norteamericanas u otras unidades occidentales que se aproximen a la costa en estas zonas. Estos objetivos serían ideales para al-Qaeda, puesto que complementan su deseo de atacar al ejército y a los ciudadanos norteamericanos.

Mientras que pocas audiencias en el mundo lo han notado, existe un estrecho pasillo geográfico en el Líbano más seguro para el presente proceso de evacuación. Discurren desde el Puerto de Beirut, al este de la ciudad, hasta el Puerto de Batroun, en el norte: cerca de 65 km de zona costera donde el ejército norteamericano y los ejércitos occidentales y demás personal pueden aterrizar, circular y organizar su logística con relativa seguridad. Uno, no existen cifras significativas de simpatizantes de Hezbolá y casi no hay presencia de al-Qaeda. Además, las poblaciones de estas montañas y zonas frente al mar son fuertemente anti-sirias. Han constituido la mayoría de los manifestantes de la histórica manifestación del 14 de marzo. Núcleo de la Revolución de los Cedros, estas zonas han tenido una cruda historia de bombardeos por parte del ejército sirio de ocupación a lo largo de 1976-1990. Los ejércitos y evacuados occidentales pueden disfrutar también de un margen de 20 km hacia las montañas. Técnicamente, está «zona» puede ofrecer plataformas de despegue para helicópteros y obviamente los dos puertos principales de Beirut y Juniah para operaciones navales. Además, las Montañas Shuf pueden garantizar zonas de aterrizaje para helicópteros a efectos del proceso de evacuación, si es necesario.

Sin embargo, estas zonas, desde los picos de los Cedros hasta Beirut y a lo largo del Monte Líbano hasta el distrito Shuf, bien pueden convertirse en el futuro en objetivos de Hezbolá y la infiltración y penetración pro-sirias. Porque el eje anti-occidental en el Líbano necesitará asegurar estas zonas de modo que ninguna zona anti-Siria pueda obstaculizar su guerra contra Israel, que podría dramáticamente colocar esta región bajo actividades militares israelíes. De hecho, todo depende de la disponibilidad del gobierno libanés a desplegar el Ejército Libanés de manera sólida en estas zonas relativamente «seguras» antes de que la comunidad internacional equipe al gobierno con las herramientas necesarias para introducir profundamente en el futuro al Ejército en las zonas controladas por Hezbolá.

En suma, las fuerzas norteamericanas y aliadas, en coordinación con la seguridad del gobierno del Líbano, están llevando a cabo hoy una complicada operación de rescate para sacar a 20.000 ciudadanos del Líbano. La operación es delicada, puesto que comprende monitorizar el transporte de ciudadanos norteamericanos y europeos de regiones tan diversas como uno pueda imaginar hasta el Puerto de Beirut y las plataformas de helicóptero hasta un amplio abanico de ubicaciones. La operación, protegida por barcos occidentales y aviones preparados para el despegue, ha establecido un puerto marítimo con Chipre. Mientras viajaba en barco y en helicóptero entre el Líbano y Chipre, en ocasiones bajo fuego de artillería directo por parte de los sirios, en los años 80, me di cuenta de lo dramático que puede ser este viaje. En los años 80, los pasajeros embarcaban en barcos comerciales sin escolta naval, bajo bombardeo de la artillería siria de largo alcance. La primera hora de viaje era la más peligrosa, puesto que los proyectiles amenazaban las vidas desde los muelles del puerto hasta cerca de 15 millas de la costa.

Los evacuados de hoy tienen suerte de ser transportados por el ejército más poderoso del mundo y bajo examen de la mayor parte de los medios del mundo, dos garantías políticas que no existían en aquella época. Esos ciudadanos norteamericanos y occidentales que atraviesan aguas a pocas millas desde donde las células de al-Qaeda habrían lanzado ataques potencialmente no está lejos de las zonas dominadas por Hezbolá, ahora ocupado luchando contra Israel y no preparado aún para dañar a americanos y generar otro «acto de guerra» contra ellos.

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