Cuatro personas, entre ellas dos niños, contaminados por polonio

(PD/Agencias).- Cuatro personas, entre ellas dos niños, con lazos familiares con el empresario ruso Dimitri Kovtun, han sido ingresadas en un hospital de la ciudad alemana de Hamburgo tras haber sido contaminados con polonio 210, informa la policía alemana.

Los afectados son la ex esposa de Kovtun, sus dos hijos y el actual compañero sentimental de la mujer. Habrían sido contaminados durante la escala que Kovtun realizó en Hamburgo en su viaje de Moscú a Londres.

Los cuatro han sido conducidos a un hospital para someterles a exámenes médicos, según el director de la Oficina Federal de lo Criminal de hamburgo, Thomas Menzel.

Un experto de la Oficina federal para la Protección contra la Radiación (BfS), Geral Kirchner, estableció una diferencia entre contaminación e incorporación, e insistió en que esas personas están «contaminadas», es decir las radicaciones se detectaron en sus ropas y no se sabe si están «incorporadas» en sus cuerpos.

Menzel declaró que las investigaciones policiales, a las que se ha sumado un agente de Scotland Yard, avanzan, aunque por el momento no hay elementos nuevos sobre los que informar.

Las autoridades mantienen las sospechas sobre Kovtun, una de las últimas personas que se entrevistaron en Londres con el ex espía ruso Alexander Litvinenko antes de que éste fuera envenenado.

El pasado fin de semana, la policía de Hamburgo encontró rastros de polonio en el baño y en el sofá de la vivienda de la ex mujer de Kovtun, en un edificio donde el empresario tiene un apartamento.

Según declaró la ex esposa de Kovtun, éste pernoctó en el sofá el 30 de octubre, es decir la noche antes de viajar a Londres, el día 1 de noviembre, para entrevistarse con Litvinenko. Se sospecha que Litvinenko fue envenenado ese día y está confirmado que Kovtun fue una las últimas personas que se entrevistó con él.

Kovtun, según la reconstrucción de sus movimientos hecha por la policía, llegó a Hamburgo procedente de Moscú el 28 de octubre a bordo de un avión de la compañía rusa Aeroflot. Desde su llegada a Alemania, hasta su salida para Londres el 1 de noviembre, fue dejando un rastro radiactivo que confirma la teoría de que éste importó, aunque no se sabe aún cómo, el polonio 210 de Rusia.

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