
Los talibanes tiene una presencia en Afganistán del 54% y existe un gran riesgo que el resto del país acabe por caer en manos de los fundamentalistas.
A pesar de la presencia de miles de soldados del ejército de la OTAN y los millones de dólares en ayuda, los insurgentes, expulsados por la invesión estadounidense en 2001, controlan ahora «vastas extensiones de territorio, incluyendo zonas rurales, algunos centros urbanos y una importante red de carreteras»; como aseguran los expertos.
Estos expertos advierten asimismo que la insurgencia está también ejercitando «el control psicológico, aumentando más y más la legitidad política en las mentes de los ciudadanos afganos, quienes tienen una larga historia de cambios de alianzas y regímenes».
Desde que se cerrase la frontera de Kabul, cada vez más países se están negando a cruzar esa zona para llevar ayudas y trabajadores especializados por lo que la cuestión no es ahora si los talibanes volverán a Kabul, sino cuándo y cómo ocurrirá.
Además, un informe elaborado por comité del Gobierno británico y Oxfam advierten que la seguridad en Afganistán se está deteriorando por los problemas de corrupción en los gobierno central y locales.
Privaciones «comparables al África subsahariana»
Avisan de la necesidad de prevenir un desastre humanitario en el que millones de afganos tendrán que soportar «durísimas privaciones sólo comparables al África subsahariana». El país está recibiendo quince billones de dólares en ayudas desde 2001, pero el dinero no está llegado a las personas que los necesitan o los proyectos no están funcionado para mejorar su calidad de vida.
La insurgencia está dividida en una gran cantidad de personas que viven en la miseria y pequeños grupos armados islamistas. Las Fuerzas de Seguridad de la OTAN deberían doblar la actual cifra de soldados desplegados en ese país -actualmente unos 40.000- y deberían incluir fuerzas de países musulmanes.
No hay ningún síntoma, a pesar de las presiones de EEUU y Reino Unido, que vaya a haber algún movimiento en el envío de más tropas a Afganistán. Además de la atención de la falta de efectividad del Gobierno de Hamid Karzai, quien no consigue llegar a un acuerdo sobre cómo solucionar los problemas.
