La OTAN despliega soldados españoles para doblegar a los serbios de Kosovo

(PD).- Encaramados en carros blindados, más de cien soldados españoles integrados en el contingente de la KFOR desplegado por la OTAN en Kosovo ocuparon este martes posiciones en Mitrovica para doblegar a la minoría serbia y evitar, por medio de las armas si fuera necesario, nuevas revueltas como la que este lunes costo la vida a un soldado ucraniano y dejó herido al sargento de la Guardia Civil Miguel Angel Molina.

Junto a los soldados españoles, hay belgas y franceses, y todo juntos han impuesto la ley marcial de facto en la ciudad, dividida en dos entre serbios y albaneses, una vez retirada la policía de Naciones Unidas.

El objetivo es amedrentar a la población serbia, contraria a la independencia del territorio.

El Gobierno ZP, al que se le llena la boca con la palabra paz, mantiene 585 soldados españoles enviados en esta antigua provincia serbia, que hace un mes declaró unilateralmente su independencia y prepara el envío de un nuevo contingente de relevo.

La tensión aumenta y las voces de alarma sobre el sentido de nuestra misión en el polvorín balcánico no se han hecho esperar.

La principal asociación de oficiales de la Benemérita reclamó ayer al Ejecutivo que exija a sus aliados en Bruselas, en la ONU y en la OTAN una «clarificación» sobre la situación de Kosovo.

La solicitud es más que pertinente tras la escalada de disturbios a que ha dado lugar el reconocimiento por parte de EEUU y de buena parte de las potencias de la UE de la declaración de independencia -contraria al Derecho Internacional- decretada por Pristina.

Kosovo, aunque proclamó su independencia el pasado 17 de febrero, se encuentra bajo el protectorado de la ONU. La vigilancia en el territorio se ejercita en tres niveles: la policía multiétnica, la policía de UNMIK y la fuerza militar de la Kfor (OTAN), integrada por unos 16.000 efectivos. Todos bajo mandato de la ONU.

Condoleezza Rice, secretaria de Estado de EEUU, el país que más ha apostado por acelerar la independencia de Kosovo sin tener en cuenta ni las consecuencias de ese paso ni el dolor que supone para Serbia, hizo ayer un llamamiento a la calma:

«Creo que todos estamos de acuerdo en que las partes deberían abstenerse de toda violencia y provocación».

Son palabras vacías, casi tanto como las que pronuncia el Gobierno español en este asunto. Tanto derecho, al menos, tienen los serbiso de Kosovo, mayoritarios en el nordeste de la provincia, a separarse de pristina y unirse a Serbia, como tenían los albanokosovares a declarar su independencia de Belgrado.

Y si lo serbios se manifiestan violentamente es porque no creen que les quede otra forma de hacerse oir.

Es sintomático de la falta de coherencia de nuestra política exterior que España acometa labores de ocupante militar en primera línea del conflicto para salvaguardar una independencia contra la que, lógicamente, nos hemos pronunciado y cuyo auge y desarrollo no sólo ha agravado la inestabilidad en la zona, sino que va contra nuestros intereses.

Este martes, en un gesto esperpéntico, el Ayuntamiento de Sant Cugat se apresuró a reconocer, con los votos de CiU y ERC, la independencia de Kosovo y acusó a España de ser «como los serbios».

Que esta presunta legitimación se produzca justo cuando la región parece más ingobernable y convulsa es buena muestra del desatino de nuestros nacionalistas y separatistas.

El Gobierno ZP debe retirar su participación en la KFOR en Kosovo, en lugar de pertrechar de hombres y armas la más incoherente de nuestras misiones.

En el momento en que Pristina declaró su independencia, las obligaciones y responsabilidades originales del contingente internacional quedaron en un limbo jurídico al que España no debe contribuir.

La KFOR era una misión de paz en un territorio bajo administración de Naciones Unidas, pero no una fuerza de ocupación para someter a la minoría serbia a la política de hechos consumados de la mayoría albonokosovar.

La situación en los Balcanes ha empeorado. España debe ser coherente con su posición y sus intereses en lugar de permanecer al arbitrio de una comunidad internacional desprestigiada tras su gestión en la zona.

Fue el propio Moratinos quien dijo que la independencia de Kosovo era «tan ilegal como la Guerra de Irak». Pues que sean coherentes y si se creen lo que predican, manden ya que retornen a casa nuestras tropas.

Lo contrario, participar en una aberración ilegal como es la independencia de Kosovo, tendrá su precio. Y muy alto.

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