
(PD).- El poder de la televisión es algo incuestionable y en determinados lugares se considera nocivo. Tanto que verla puede llegar a ser delito. Como en una provincia afgana, Logar, donde los insurgentes talibán han ordenado a la población que deje de ver la televisión, ya que afirman que los programas son anti-islámicos.
Y no hay leyes, sino armas para aplicar la prohibición. Un representante del Ministerio afgano de Información, Najib Manelai, ha explicado que decenas de hombres enmascarados y empuñando armas entraron en las mezquitas de Logar, cerca de Kabul, durante el pasado fin de semana y advirtieron de la prohibición a la población.
«Amenazaron a la gente diciendo ‘si no dejas de ver televisión, os enfrentaréis a la violencia'», declaró Manelai.
Según informaciones de diarios locales, los habitantes de Logar indicaron que los talibán impusieron la prohibición debido a que las cadenas de televisión emiten programas que van contra la cultura islámica y la cultura afgana.
Según Manelai, tanto el Ministerio de Información como las fuerzas de seguridad están tomando medidas contra las amenazas de estos insurgentes, aunque no facilitó detalles al respecto.
Los talibán también habían ordenado que los operadores de telefonía móvil cortaran sus redes, ya que afirmaban que las tropas extranjeras utilizaban teléfonos móviles para localizarles. Además, dicen a las niñas en numerosas partes del sur y el este que no asistan al colegio.
