Mohamed VI elimina de su Ejército a los oficiales islamistas

(PD).- El aumento de las actividades del terrorismo islámico en Marruecos y su penetración en las Fuerzas Armadas Reales (FAR), lenta pero progresiva, han obligado a Mohamed VI a llevar a cabo una importante purga entre los oficiales sospechosos de simpatía o militancia islamista.

Para evitar enfrentamientos, el Rey intenta descabezar cualquier brote islamista mientras prepara un posible despliegue en el Sahara Occidental.

Subraya Pedro Canales en El Imparcial que el soberano alauita no quiere tener entre la oficialidad castrense a “devotos del Islam radical” que podrían cuestionar la cadena de mando y obedecer a directivas procedentes del «yihadismo» salafista.

El Rey de Marruecos tiene muy en cuenta la amenaza proferida directamente contra su persona por los seguidores de Bin Laden, que han hecho un llamamiento a la organización Al Qaeda del Magreb Islámico para derrocar al monarca.

Una treintena de oficiales han sido pasados a retiro obligatorio, antes de la edad correspondiente, “por sus inclinaciones islamistas”, asegura el periódico digital editado en París, Backchich, que sigue al día las actividades en el Reino marroquí.

Algunos de ellos, afirma la publicación, lo han sido “por el activismo militante de sus esposas en el seno de la corriente ilegal Justicia y Caridad”, que dirige el jeque Abdesslam Yassin.

A pesar de que después de los atentados terroristas de mayo de 2003 en Casablanca, que causaron mas de treinta muertos (cinco de ellos españoles) las salas de rezo en los cuarteles fueron clausuradas y el islamismo activo ha ido creciendo en el seno del Ejército.

A finales de 2006, fue descubierto un grupo yihadista en el seno de las FAR, que había conseguido hacerse con armas de guerra, municiones y material logístico con el que pretendía llevar a cabo atentados.

La alerta fue de tal calibre que varios oficiales fueron destituidos, entre ellos el jefe de la inteligencia militar, general Mohamed Belbachir y el director de la Seguridad Nacional, general Hamidu Laanigri, que controla la policía política, a quien se envió a dirigir el cuerpo de las Fuerzas Auxiliares.

Recientemente, en el mes de marzo, la policía ha desmantelado la llamada “red Belliraj”, que heredó el nombre de un marroquí emigrado en Bélgica, Abdelkader Belliraj, que había introducido en el país una gran cantidad de armas. Algunas fuentes sospechan que este individuo, considerado por el Ministerio del Interior como un dirigente de Al Qaeda, podría haber gozado del apoyo de oficiales del Ejército y de la Gendarmería para introducir en Marruecos su mortífero cargamento.

Las directivas reales respecto a purgar de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado de toda sospecha de «yihadismo» han llevado a las FAR, a la Gendarmería Real y a la Seguridad Nacional a reunirse junto con los servicios secretos para llevar adelante una acción coordinada contra el islamismo rampante en las instituciones armadas.

Mohamed VI prepara un posible redespliegue de fuerzas en el Sahara Occidental con el retiro de un importante número de unidades militares del territorio, cuya soberanía contesta el Frente Polisario.

Ante la previsión de reacciones de descontento por parte de los militares, que gozan en el Sahara de cuantiosos privilegios, el Rey intenta descabezar cualquier posible brote islamista.

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