La crisis alimentaria de Naciones Unidas

La crisis alimentaria de Naciones Unidas

(George Chaya).-Lejos de actuar con solvencia moral y firmeza diplomática, Naciones Unidas parece esforzarse por ir de flor en flor sin escatimar ridículos. Sumergida en un falso pacifismo exclusivamente referido a los países occidentales y haciendo oídos sordos a los discursos de genocidas, la organización internacional se propone ahora rizar el rizo: los países menos democráticos del planeta no solamente son los más pacíficos, sino que son el modelo y referente para Occidente, fuente de problemas de la comunidad global.

¿Exageración? El ponente estrella de la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria de la FAO celebrada en Roma entre el 3 y el 5 de junio, de entre los 50 jefes de estado y de gobierno asistentes, fue el Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad; el discurso fue el de siempre, si bien lo que provoca Occidente ahora es hambre en el Tercer Mundo en lugar de una guerra contra el Islam con la excusa del pacífico programa nuclear iraní y su plan de solución final de los judíos. Naciones Unidas ha tardado 10 días en difundir las conclusiones del Foro, a caballo entre el “yo no sabía” y el “algo de razón tienen”.

¿Ignoraba la FAO que no hay conflicto en Oriente Medio en el que Irán no meta cuchara? ¿Desconocía las maniobras iraníes en el Líbano, que han posibilitado la creación de un Hizbulastán idéntico a Gaza? Aún más, ¿no afirma otro brazo de Naciones Unidas ‐ la AIEA ‐ que el régimen iraní incumple sistemáticamente todo aquello que firma?

La presencia del presidente de Irán en una cumbre sobre seguridad alimentaria de la FAO habrá sido una vergüenza, pero plasmó manifiestamente la nueva tendencia diplomática surgida al calor de aquel mundo “multipolar” que iba a ser tan maravilloso, y que la reciente gira de despedida por Europa de George W. Bush ha vuelto a evidenciar; ¿dónde va el mundo? Adonde va la mayoría.

Es cierto que todo esto no es noticia. Cuando finalmente sea desmantelada ‐ no puede acabar de otra manera ‐ Naciones Unidas nos habrá dejado imágenes tan inolvidables como países que viven del tráfico de armas hablando de pacificación, países fundamentalistas expertos en la violación sistemática de los derechos humanos hablando de la necesidad de boicotear a democracias, o países que violan sus propios compromisos nucleares hablando de multilateralismo.

Haber visto a una organización internacional como la FAO con Ahmadeniyad en su podio es una desgracia, y al mismo tiempo es completamente representativo del mundo de Naciones Unidas, una fiesta de no-cumpleaños de un sombrerero loco llamado Ban Ki Moon en la que pintar a Mahoma es un insulto pero incitar al genocidio judío es un simpático guiño multicultural.

El hecho de que la FAO invitase también al presidente venezolano Hugo Chávez o al Boliviano Evo Morales, cuyos pueblos cada día padecen más problemas alimentarios producto de las desastrosas políticas de sus mandatarios, es una muestra adicional de los derroteros por los que se pierde aún más la organización, que son los de la mayoría de sus miembros.

La reunión del Foro de la FAO en Roma puso este mes el certificado de defunción a las Naciones Unidas de la carta de la ONU. Es hora de buscar una organización internacional nueva y con condiciones de admisión. La otra opción es vivir en un mundo en el que el respeto a la vida, a los derechos de la mujer o a la libertad de expresión no son la norma, sino la excéntrica excepción de unos cuantos a los que es necesario convertir.

George Chaya es periodista y analista político internacional de origen libanés.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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