El comercio de las emisiones de CO2

El comercio de las emisiones de CO2

(PD).- El sistema de comercio de emisiones de dióxido de carbono es una de las piedras angulares de la lucha contra el cambio climático en la Unión Europea. En enero, la Comisión propuso ampliar este mecanismo en su tercera fase de funcionamiento para incluir nuevos tipos de gases contaminantes y sectores como la aviación. La ponente del tema en la Eurocámara, la ‘popular’ irlandesa Avril Doyle, pide además que los ingresos obtenidos se destinen a la lucha contra el calentamiento global.

El sistema de comercio de emisiones de gases contaminantes consiste actualmente en un mecanismo de cuotas, que son propuestas por los Estados miembros, por las que se establece un máximo de emisiones de dióxido de carbono a cada país y sector industrial. Si una empresa produce emisiones superiores a las fijadas por la cuota correspondiente, puede comprar los derechos de emisión; y en caso de quedarse por debajo de la cuota, puede venderlos. Actualmente, un permiso de emisión de una tonelada de dióxido de carbono cuesta alrededor de 28 euros.

Tercera fase

Este sistema persigue reducir las emisiones de gases contaminantes en un ocho por ciento respecto a los niveles de 1999 para el año 2012 a través de incentivos de mercado. La reducción debería situarse en el 20 por ciento en el año 2020, tal y como establecen los objetivos comunitarios post-Kyoto. Para ello se han programado tres fases: la primera, ya concluida, de 2005 a 2007; una segunda de 2008 a 2012; y la tercera que abarcaría desde comienzos de 2013 hasta finales del año 2020.

Para la ponente, a pesar de las críticas de las que ha sido objeto el sistema de comercio de emisiones, «cubrir los sectores energéticos e industriales responsables de cerca de la mitad de las emisiones de dióxido de carbono en la Unión Europea es sin duda la piedra angular de a estrategia comunitaria de lucha contra el cambio climático».

En su propuesta para la tercera fase del sistema, la Comisión apostó por incluir en el mismo nuevos sectores industriales, como la industria química o la producción de aluminio, y que se ampliara a otros tipos de gases de efecto invernadero como el óxido nitroso o el perfluorocarbono, conocido como PFC, de gran poder contaminante y que representa un problema a largo plazo, puesto que se mantiene activo hasta 50.000 años.

Modificaciones

A finales de junio, Doyle presentó ante la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo un proyecto de informe sobe la propuesta para perfeccionar y ampliar el régimen comunitario de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero en el que se califica la propuesta de la Comisión de «razonable». Sin embargo, se proponen modificaciones como que sea el cincuenta por ciento, y no el veinte como propone la Comisión, el porcentaje de los beneficios generados por el sistema de comercio de emisiones que sean invertidos en medidas para luchar contra el cambio climático.

La eurodiputada alerta asimismo del riesgo de que se produzca una «fuga de carbono» de empresas que realicen un uso intensivo de la energía, y considera la captura y el almacenamiento de carbono parte de la solución para reducir las emisiones a escala mundial. Por ello propone incentivos para las primeras 12 instalaciones que hayan empezado a capturar comercialmente y almacenar geológicamente emisiones de dióxido de carbono antes del fin de 2015.

Está previsto que el texto sea sometido a votación en la comisión parlamentaria de Medio Ambiente el próximo 7 de octubre. El Pleno del Parlamento Europeo se pronunciará al respecto en diciembre.

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