La fanatica belga de Al Qaeda que usa Internet como arma

La fanatica belga de Al Qaeda que usa Internet como arma

(PD).- El reportaje, firmado al alimón en The New York Times por Elaine Sciolino y Souad Mekhennet, pone los pelos de punta, porqeu demuestra que los malvados habitan entre nosotros y preparan el horror protegidos por leyes, garantías y servicios sociales que desprecian en nombre del Islam.

El Aroud insiste en que ella no difunde instrucciones sobre la fabricación de bombas ni tiene intención de tomar las armas. Más bien se dedica a intimidar a los hombres musulmanes para que salgan a luchar y arenga a las mujeres para que se unan a la causa.

«Mi función no es detonar bombas; menuda ridiculez», afirmaba en una entrevista excepcional. «Tengo un arma. Es la escritura. Es la denuncia. Ésa es mi yihad. Se pueden hacer muchas cosas con las palabras. Escribir también es una bomba».

En todos los servicios secretos de Europa a El Aroud se la conoce simplemente como Malika, una islamista que está a la vanguardia del movimiento iniciado por mujeres que quieren desempeñar un papel mayor en la yihad mundial, dominada por hombres.

Las autoridades han notado un incremento de los atentados suicidas perpetrados por mujeres (el ejército estadounidense asegura que 18 mujeres han llevado a cabo misiones suicidas en Irak en lo que va de año, en comparación con los ocho que se cometieron a lo largo de todo el año pasado), pero afirman que hay también un ejército de mujeres, menos violento aunque posiblemente más insidioso, que actúan como organizadoras, proselitistas, profesoras, traductoras y recaudadoras de fondos.

«Malika es un modelo de conducta, un icono, y suficientemente audaz como para identificarse a sí misma», explica Claude Moniquet, presidente del Centro Europeo de Inteligencia Estratégica y Seguridad, con base en Bruselas. «Desempeña una función estratégica muy importante como fuente de inspiración. Es muy inteligente y extremadamente peligrosa».

El Aroud comenzó a adquirir protagonismo después de que su marido perpetrase un atentado en Afganistán, dos días antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y a instancias de Osama bin Laden, en el que murió el líder de la resistencia anti talibán Ahmed Sha Masud. Su marido resultó muerto y ella empezó a aficionarse a aparecer en Internet como viuda de un mártir.

Volvió a casarse y, en 2007, su nuevo marido y ella fueron condenados en Suiza por dirigir páginas web en apoyo de Al Qaeda. Ahora, según las autoridades belgas, es sospechosa de formar parte de lo que las autoridades creen que es un complot para llevar a cabo atentados en Bélgica.

«Pedid a vuestras madres y a vuestras esposas que encarguen vuestros ataúdes», escribía en marzo, dirigiéndose a una supuesta audiencia occidental, en relación con las guerras de Irak y Afganistán. Y añadía para sus seguidores: «La victoria asoma ya en el horizonte, hermanos y hermanas. Intensifiquemos nuestras plegarias».

El avance de la mujer se produce ante un trasfondo de discriminación que ha impregnado al islam radical. El mes pasado, Ayman Al Zawahri, el segundo al mando de Al Qaeda, afirmaba durante una sesión de preguntas y respuestas en Internet que las mujeres no podían unirse a Al Qaeda.

El papel cambiante de las mujeres dentro de este movimiento es especialmente evidente en los países occidentales. «Normalmente, en el islam los hombres son más fuertes que las mujeres, pero yo demuestro que lo importante es temer a Dios y a nadie más», afirma.

El Aroud cobra unos 700 euros al mes como subsidio de desempleo del Gobierno. «Su yihad no consiste en dirigir una operación sino en inspirar a otras personas para que hagan la yihad», afirma Glenn Audenaert, director de la fuerza policial federal de Bélgica. «El Aroud disfruta de la protección que Bélgica le brinda. Al mismo tiempo, es una amenaza en potencia».

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