El desarrollo sostenible, un reto común

El desarrollo sostenible, un reto común

(PD).- Los Estados miembros de la Unión Europea acordaron en marzo de 2007 reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un veinte por ciento para 2020. La Comisión Europea publicó en enero una serie de propuestas para reducir las emisiones, en las que la clave para lograrlo reside en compartir esfuerzos sobre la base de la solidaridad, uno de los principios rectores de la integración comunitaria.

«¿Es la Unión Europea suficientemente ambiciosa?» preguntó la eurodiputada finlandesa de Los Verdes Satu Hassi a los participantes en una jornada de trabajo sobre esfuerzos compartidos en la lucha contra el cambio climático, que fue organizada el 3 de junio por la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo. Para Hassi, ponente de un informe sobre este tema, la respuesta a esta pregunta es no.

En su opinión, la propuesta realizada por la Comisión «se queda corta para lograr mantener el calentamiento global por debajo del límite de dos grados centígrados» en relación a la temperatura media de la etapa pre-industrial. Los países industrializados, excepto Estados Unidos, reconocen que para alcanzar este objetivo habría que reducir las emisiones de gases contaminantes entre un veinticinco y un cuarenta por ciento. Por ese motivo Hassi considera que, tomando un treinta por ciento de recorte como punto de partida, se debe iniciar una reducción progresiva hasta llegar a emitir un ochenta por ciento menos de sustancias contaminantes.

Comercio de emisiones

La propuesta de decisión del Parlamento Europeo y del Consejo sobre el esfuerzo de los Estados miembros para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a fin de cumplir los compromisos adquiridos abarca sectores que no formaban parte del sistema de comercio de emisiones comunitario, como el transporte, los servicios, la agricultura o el tratamiento de desechos. Hassi aboga por que todos ellos, incluido en transporte marítimo internacional, sean incluidos en el sistema.

Todo ello se basaría en el principio de la solidaridad, según el cual se tiene en cuenta el Producto Interior Bruto per cápita de cada uno de ellos para determinar el esfuerzo que deben realizar; así, mientras que algunos tendrán que recortar sus emisiones en gran proporción, los de menor PIB per cápita podrán incluso aumentarlas con respecto a los datos que registraron en 2005. El objetivo s e fija, por tanto, de forma global para el conjunto de los Estados miembros de la Unión Europea.

Nuevos Estados miembros

Para algunos países (Hungría, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía y Eslovaquia), el establecimiento de 2005 como fecha de referencia no es adecuado, ya que desde su punto de vista favorece a los Estados miembros que ya formaban parte de la Unión antes de las últimas ampliaciones, ya que no tiene en cuenta los esfuerzos de reestructuración realizados tras el comunismo. Por ello, abogan por un recorte generalizado del dieciocho por ciento en todos los países comunitarios. Una propuesta que para Hassi «no tiene sentido», ya que «permitiría a casi todos los nuevos Estados miembros aumentar sus emisiones con respecto a los niveles de 2005».

La propuesta de la Comisión apuesta por una reducción gradual de las emisiones en los Estados miembros antes de 2020, pero ¿cómo garantizar que los países cumplirán lo establecido? Para Hassi, el habitual procedimiento sancionador es «demasiado lento y contraproducente con los objetivos», por lo que sugiere el establecimiento de un sistema de multas similar al previsto por el sistema de comercio de emisiones.

Hassi sobre Hassi

Eurodiputada desde 2004, Satu Hassi es vicepresidenta de la comisión encargada de Medio Ambiente en el Parlamento Europeo, una labor marcada por dos retos fundamentales: «evitar las presiones de la industria» y «lograr que el público entienda que el cambio climático es una gran amenaza para la propia existencia de nuestras sociedades y nuestra civilización».

Está previsto que el informe redactado pro Hassi sea sometido a votación por la comisión parlamentaria de Medio Ambiente en octubre; el Pleno de la Eurocámara se pronunciaría al respecto en la sesión plenaria de diciembre.

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