El mapa del canibalismo en el mundo

(PD).- En la actualidad, los casos de canibalismo son bastante raros de encontrar. Siempre que ocurre alguno, el intenso seguimiento que se hace desde todos los medios de comunicación desata multitud de voces y opiniones, fascinadas por uno de los tabús más oscuros del ser humano. Con bastante frecuencia, estos casos son plasmados en la cultura popular a través del cine y los libros, consumidos ávidamente por un público sensacionalista.

Se vienen a la cabeza inmediatamente 2 ejemplos: La historia de Armin Meiwes, el caníbal alemán de Internet, quien en 2001 solicitó (e, increíblemente, encontró) una víctima online, preparada para convertirse en su comida. Otro ejemplo, esta vez de canibalismo colectivo (más inspirado por la necesidad que por depravación) fue el del avión uruguayo que se estrelló en algún lugar de los Andes en los años 70, forzando a los supervivientes a comerse la carne de los fallecidos, según publica Strange Maps.

La palabra “canibalismo” proviene de un término español otorgado a los habitantes del Caribe, a quienes consideraban salvajes devora-hombres (el nombre del antagonista en la obra de Shakespeare La Tempestad proviene de la misma raíz: “Caliban”). Otro origen aunque menos popular es “antropofagia”, proveniente del griego “que come hombres”.

El canibalismo se cree que fue practicado por los neandertales y, en un contexto más o menos asociado a un ritual, por multitud de culturas modernas por todo el mundo. El objetivo de esta práctica no es saciar el hambre, sino obtener poder y fuerza para demostrar dominación sobre el resto.

Este mapa del editor austriaco-alemán A. Hartleben data de principios del siglo XX, y nos muestra en verde las zonas históricamente caníbales y en rosa las que hay canibalismo actualmente.

Un hecho destacado es que Europa está completamente libre de canibalismo. ¿Realmente no hay ninguna prueba de antropofagia en la historia de la Europa antigua?

África está marcada con varias tribus caníbales históricas (Basuto en Sudáfrica, Kakongo en la zona del Congo, Ashanti y los que enigmáticamente se hacen llamar Flups en el oeste) mientras algunas siguen activas, principalmente en la zona más profunda y oscura del continente: la tribu Niam-Niam, Kissama, Mangbattu y Manyonoa; más al sur está la Matabele, de Zimbabwe.

Asia está “infectada” únicamente por los Ostiaks, una tribu siberiana y (seguro que el Dalai Lama nunca presumiría de esto) los tibetanos.

Indonesia, Micronesia y el resto de Oceanía están marcados por multitud de ejemplos contemporáneos de canibalismo, en Australia, Nueva Guinea, Borneo (Dayaks) y Sumatra (Bataks). El canibalismo maorí ha dejado su sello en Nueva Zelanda y la mayoría de los archipiélagos del norte.

La antropofagia se extendió sorprendentemente por Norteamérica (de acuerdo al mapa), en una porción de terreno delimitado con el paso de los años, desde la costa este (Algonquins, Iroquois) atravesando el Medio Oeste (Chippeway, Dakota) hasta la costa oeste (Oregon). Se encontraron otros casos en Texas (Apache), Louisiane (Atacapa) y Florida.

El canibalismo también tuvo un fuerte arraigo en Centroamérica (Aztecas, Mayas) y Sudamérica (Caribs, Quechua, Tupi), siendo todavía existente en ciertas tribus brasileñas (Guarani).

Debemos recordar que el canibalismo despertó una excesiva curiosidad (en siglos anteriores, mucha gente sentía verdadera fascinación por esas tribus) y a menudo lo usaban como una herramienta de propaganda: el canibalismo supone el último reducto de la barbarie y la excusa ideal para sojuzgar a la gente que lo practica.

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