El laborista Miliband tantea terreno para suceder a Gordon Brown

(PD).- Brown no está en su mejor momento. El jefe de la diplomacia británica, David Miliband, parece posicionarse para hacer carrera por la sucesión de su correligionario. A través de un artículo en el » The Guardian», Miliband pide al Gobierno laborista cambios «radicales» si quiere ganar.

Aunque Miliband no menciona ni una vez a Brown en el artículo que publica este miércoles en el diario inglés, a nadie se le oculta que el Primer Ministro, en caída libre en las encuestas y cuyo liderazgo es cada vez más discutido dentro de su partido, es el destinatario final.

Miliband, al que algunos trataron de convencer hace ya dos años para que desafiara a Brown por el liderazgo del partido tras la retirada forzada de Tony Blair, es visto por muchos como el político laborista con más posibilidades de enfrentarse con algunas posibilidades de éxito al líder conservador, David Cameron, en las próximas legislativas, previstas para el 2010.

Pocos apuestan en cambio por el actual Primer Ministro, en quien, pese a su evidente falta de carisma, muchos confiaron en un principio para que devolviera la moral a un partido desprestigiado por la impopular guerra de Irak y las sospechas de corrupción.

El político que, con una serie de maniobras, forzó el abandono de Blair en mitad de su tercera legislatura, no parece estar a la altura de las expectativas, según todas las encuestas, e incluso ha perdido en la actual crisis financiera el prestigio de competencia económica que se le atribuía.

El descalabro laborista en las últimas elecciones municipales en Inglaterra y Gales, en las que ese partido quedó en tercera posición, detrás incluso de los liberales demócratas, unido a las derrotas en otras elecciones parciales al Parlamento, ha causado un gran nerviosismo en sus filas.

Ayer martes, el vespertino «Evening Standard» citaba a un ex miembro del Gobierno laborista según el cual varios altos cargos del actual Ejecutivo estarían dispuestos a dimitir para forzar a Brown a dejar paso a otro dirigente con más posibilidades de ganar las próximas elecciones y en el que se mencionaba concretamente a Miliband como el favorito.

En su artículo de hoy en «The Guardian», el joven Miliband escribe que para que el mensaje laborista llegue a los ciudadanos, «tenemos que ser más humildes frente a nuestros defectos, pero también más precisos sobre nuestros logros», evitando las «exageraciones» en uno u otro sentido.

Miliband advierte al mismo tiempo del peligro de que los laboristas se dediquen todo este verano a un ejercicio de «introspección» o a un «debate sobre personalidades» y explica que lo necesario es convencer al electorado de lo conseguido, de cuál es su visión para el futuro y la forma de lograr esos objetivos.

En alusión a la era Blair, el ministro de Exteriores afirma que el Nuevo Laborismo ganó tres elecciones consecutivas ofreciendo al electorado «cambios reales» no sólo en las medidas políticas propuestas sino también en la forma de llevarlas a cabo y añade que eso es lo que hay que volver a hacer.

Frente a quienes argumentan que es difícil saber lo que quiere Brown y le acusan de falta de claridad ideológica, Miliband insiste en que el partido puede ofrecer un claro sentido de dirección así como una serie de reformas en fuerte contraste con lo que califica de «política del statu quo de David Cameron».

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