Arístegui: «»Me resulta chocante que el pacifismo sea tan terriblemente selectivo»

(PD).-La progresía española no pierde detalle de los conflictos a los que puede sacarle rédito político. Quizá eso explique el silencio del Gobierno ZP ante el avasallante matonismo ruso en el Cáucaso. Mientras De la Vega da lecciones de democracia e igualdad en Latinoamérica, haciendo millonarias donaciones con España hundida en la crisis, el Gobierno calla patéticamente ante una guerra abierta en el corazón de Europa.

«Me resulta chocante que el pacifismo de tantos sea tan terriblemente selectivo. Nadie se acuerda de Ruanda o de Burundi, las guerras olvidadas de Africa no sacuden ya las conciencias de los occidentales antioccidentales, Darfur parece interesar sólo a algunos en Europa y a pocos más en Estados Unidos, quizá se deba al gancho de George Clooney, hasta para esto somos frívolos», escribe Gustavo de Arístegui en la tercera de El Mundo.

Aunque no los cita, el diputado «popular» y portavoz de Exteriores del PP se pregunta dónde se han metido los Luppi, Almodóvar y Bardem del «No a la Guerra». Siguen de vacaciones mientras todavía no hemos visto «ninguna declaración significativa del PSOE, pero que esta guerra, que en pocas horas, muy pocas, ha causado más de 3.000 muertos entre la población civil, no merezca declaración alguna de nadie, me resulta cuanto menos sorprendente».

En estos días de serpientes de verano y plácidas matinées olímpicas, las primeras páginas de los periódicos y las horribles imágenes en televisión de Osetia del Sur y de Georgia ya no conmueven a casi nadie, quizás es que no hay rédito político que sacar de este espantoso conflicto. La invasión del giga-Goliat contra un micro-David, sorprende por su dureza e implacabilidad, parece que se quiere dejar el trabajo bien hecho antes de que la comunidad internacional despierte de su indolente letargo estival.

Tras analizar en profundidad las consecuencias geopolíticas de esta guerra, De Arístegui concluye que el PSOE se ha sumado a un vergonzoso coro de silencio europeo:

Las conclusiones no pueden ser más inquietantes. Primero, Europa corre el riesgo de mostrar, una vez más, lo peor de sí misma. Capaz de dar lecciones de democracia y estabilidad en el mundo e incapaz de resolver sus propias y sangrientas crisis, antes los Balcanes y ahora el Cáucaso; triste, casi patético.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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