«Gustav» reduce su intensidad a la categoría dos

(PD).- El huracán ‘Gustav’ tocó las tierras de la costa del estado norteamericano de Luisiana a unos 110 kilómetros al suroeste de la ciudad de Nueva Orleans, según el Centro Nacional de Huracanes estadounidense, con sede en Florida.
Minutos antes, el huracán redujo su intensidad a la categoría 2 antes de que su centro impacte hacia el mediodía (16 GMT) la costa de Luisiana, informó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos en su último boletín.
Los vientos del «Gustav» se han reducido a 175 kilómetros por hora, su centro se encuentra a 125 kilómetros de Nueva Orleans y el sistema se mueve a 26 kilómetros por hora. A las 13.00 GMT, el ciclón «Gustav» se hallaba a 35 kilómetros al suroeste de Port Fourchon, en Luisiana, el punto más cercano de la costa.
El CNH informó de que no se espera que haya un fortalecimiento del huracán, por lo que impactará en la costa como un ciclón de categoría 2 en la escala de intensidad Saffir-Simpson, de un máximo de 5, aunque se mantiene como un peligroso y posiblemente devastador fenómeno.
«Está sobre el mar, frente a la costa, con vientos con fuerza de tormenta tropical y sus bandas exteriores arrojan torrenciales lluvias», informó Joel Rothfuss, del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.
El «Gustav» impactará a Houma, al oeste de la ciudad de Nueva Orleans, entre las 18.00 y 19.00 GMT de hoy, agregó. Al igual que ocurrió hace tres años con el impacto del «Katrina», la gran preocupación de las autoridades es si los diques que protegen a Nueva Orleans de la crecidas del río Misisipi y de las marejadas aguantarán el embate del ciclón.
Desde el «Katrina», los diques han sido reforzados y el Cuerpo de Ingenieros del ejército de EEUU vigila hoy su comportamiento y confían en que no se producirán inundaciones, dado que buena parte de Nueva Orleans se encuentra por debajo del nivel del mar.
El sur de Luisiana amaneció hoy con el impacto de vientos huracanados y sus primeras bandas de lluvias se hicieron notar desde la madrugada en una amplia región en torno a la ciudad de Nueva Orleans y el delta del Misisipi. Gran parte de la población de esta región del sur de Luisiana, de más de un millón de personas, abandonó sus casas siguiendo la orden de evacuación obligatoria, considerada como la mayor de la historia de este estado.
Pero todavía se han quedado en Nueva Orleans y sus municipios colindantes alrededor de 100.000 personas, según informaron hoy las autoridades. En la operación de evacuación fallecieron tres enfermos graves y las autoridades estatales informaron de que detuvieron a dos sospechosos de saqueos.
Desde el anochecer del domingo se impuso un toque de queda que impide el desplazamiento por las calles de las personas que no han atendido la orden de evacuación obligatoria. Miles de soldados de la Guardia Nacional se encuentran movilizados a la espera de intervenir en las tareas de rescate.
El ojo del huracán se hallaba cerca de la latitud 28,9 grados norte y longitud 90,4 grados oeste, a 125 kilómetros al sur de Nueva Orleans y a 210 kilómetros al sureste de Lafayette.
Los vientos con fuerza de tormenta tropical se extienden a 110 kilómetros desde el centro del ciclón y los vientos con fuerza de huracán a 370 kilómetros.

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