La mamandurria de la «memoria histórica» o de cómo unos listos se lo llevan crudo

La mamandurria de la "memoria histórica" o de cómo unos listos se lo llevan crudo

(PD).- La revista «Época» -a la que Carlos Dávila ha dado mucha marcha- publica en su último número la cifra de las subvenciones oficiales que reciben las entidades que agitan el revanchismo y unos datos que no le gustarán al «juez estrella».

Época ha puesto sobre la mesa cómo las asociaciones que han removido la llamada «memoria histórica» se nutren de fondos oficiales con el objetivo de reabrir las fosas.

O, lo que es lo mismo, que estas entidades cuentan con motivos mucho más prosaicos para llevar a cabo su campaña. Solamente en 2007 la cifra en subvenciones procedentes de fondos oficiales llegó hasta los tres millones de euros, y en este año se estima que serán otros tanto, lo que suma un total de unos seis millones de euros repartidos por el Ministerio de Presidencia.

Así, la principal de estas entidades, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARHM), recibió 120.000 euros en julio de este año, sin contar las procedentes de Comunidades Autónomas. Entre 2007 y 2008, la revista estima que la ARMH recibió subvenciones por valor de 180.000 euros. No fueron los únicos.

El Fórum por la Memória del País Valenciá, encargado de documentar las fosas del cementerio de Valencia, fue subvencionado con 56.200 euros en 2007. La Confederación General del Trabajo (CGT), por sus gestiones en dicho campo, ha recibido 40.000 euros (50.000 en 2007); su delegación en Andalucía obtuvo 26.000 euros. Nuestra Memoria fue subvencionada con 50.000 euros y la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid, 80.000 euros.

En Cataluña, la delegación de la ARHM, presidida por Manel Peroma, responsable del área de Gestión Municipal del Ayuntamiento de Torrelles de Llobregat y miembro del partido Agrupaciò Independant Poble, colabora en los trabajos de la Generalitat para las exhumaciones. Y en Andalucía, la Junta también tiene contemplada una jugosa partida presupuestaria destinada a la subvenciones de estas asociaciones, encargadas de nutrir y aportar munición ideológica a la causa capitaneada por Baltasar Garzón.

Un Garzón cuya familia, a tenor de los testimonios recopilados entre vecinos de su pueblo natal, Torres (Jaén), fue mayoritariamente de derechas y franquista.

Hasta uno de sus tíos, Celedonio Real, asegura que «con Franco hemos pasado una vida muy tranquila, a excepción de la guerra». El juez que ha desatado una polémica ante lo que se juzga como una alianza de intereses sigue acudiendo a su casa natal, reformada y con más de una docena de habitaciones.

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