Cuando Benedicto XVI paró los pies a Cristina Kirchner y a Nicolas Sarkozy

Fue la comidilla en el mundo diplomático vaticano, porque tropezaron en la misma piedra Cristina Fernández de Kirchner y Nicolas Sarkozy. Ambos, con menos sentido común que soberbia, intentaron mantener candidatos «polémicos» como nuevos embajadores en la Santa Sede. ras mucho rifirrafe, ambos tuvieron que rectificar ante la firmeza del papa Benedicto XVI.

El «no» del Vaticano nunca suele ser oficial y directo, sino que simplemente se limita a no otorgar el plácet, es decir el beneplácito de la cancillería vaticana, por lo que el candidato no puede posesionarse. Esa fue la razón por la que Argentina no contó con un embajador por nueve meses hasta que obtuvo la aprobación de la Santa Sede para el nombramiento de Juan Pablo Cafiero.

La candidatura del ex ministro de Justicia Alberto Iribarne no satisfacía en El Vaticano por su condición de concubino. Si bien muchos atribuyeron las fricciones con El Vaticano a la política inexperta de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, hay que reconocer que el mismo caso se repitió con otro país maestro de diplomacia como Francia. El veto del Vaticano a los candidatos franceses ha sido no sólo sorprendente sino que generó comentarios en la prensa italiana que cubre los temas religiosos.

Durante casi un año no hubo embajador de Francia, un hecho sin precedentes en la historia reciente. Tan sólo esta semana fuentes diplomáticas en Roma confirmaron que se había llegado a un acuerdo sobre la designación del embajador de Francia en Rusia, Stanislas Lefebvre de Laboulaye. Los diversos candidatos al cargo fueron sucesivamente rechazados. La primera propuesta fue censurada antes de que se oficializara, ya que se trataba del escritor Denis Tillinac, un ferviente católico, pero que es divorciado y vuelto a casar.

Otra posibilidad, la del escritor Max Gallo, propuesta por el propio Nicolas Sarkozy, tampoco prosperó. La propuesta que generó roces, aunque a un nivel muy reservado, fue la de un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, homosexual declarado y casado con un hombre a través del llamado Pacto Civil de Solidaridad (PACS).

Ni siquiera la visita del papa Benedicto XVI a Francia en septiembre logró que se allanara el camino. Finalmente tanto en el caso argentino como francés, la rectificación de los dos gobiernos permitió cerrar esta sorprendente crisis de embajadores.

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