El presidente checheno, protegido por Rusia, impone una estricta forma de islamismo

(PD).- El presidente de Chechenia emergió de una mezquita tras las plegarias de la tarde, y explicó por qué siete adolescentes que habían sido ejecutadas de un balazo en la cabeza merecían morir.

Ramzan Kadyrov dijo que las mujeres, cuyos cadáveres fueron abandonados al costado de un camino, eran unas «libertinas», y que habían sido asesinadas por familiares masculinos en «asesinatos por honor».

«Si una mujer se descarría, y si un hombre se descarría con ella, ambos son ejecutados», explicó Kadyrov a periodistas en la capital de esta república rusa.

Kadyrov, un ex líder de milicias, de 32 años de edad, está llevando a cabo una campaña para imponer valores islámicos y fortalecer las costumbres tradicionales en Chechenia, donde la mayoría es musulmana. Su intento es reducir el atractivo de los musulmanes separatistas y apuntalar su propio poder. Pero, al hacer eso, dicen sus detractores, está creando una dictadura donde las leyes rusas no se aplican.

Algunos en Rusia dicen que el intento de Kadyrov de crear una sociedad islámica viola la constitución rusa, que garantiza igualdad de derechos a las mujeres y establece la separación de la iglesia y del estado. Pero el Kremlin le ha ofrecido un apoyo irrestricto, señalando que es un elemento fundamental para impedir que los separatistas amplíen el número de sus partidarios. Eso le ha permitido a Kadyrov imponer su voluntad.

«Kadyrov intenta aumentar la influencia de costumbres locales sobre la vida de la república porque eso lo convierte en líder absoluto» de Chechenia, dijo Yulia Latynina, una analista política en Moscú.

Muy pocos se atreven a desafiar a Kadyrov en la región sureña rusa donde habitan más de un millón de personas, que recién ahora está emergiendo de la devastación de dos guerras en los últimos 15 años. La lucha entre separatistas islámicos y soldados rusos, exacerbadas por atrocidades cometidas por ambos bandos, causó la muerte de decenas de miles de personas y aterrorizó a los civiles.

Kadyrov considera a las mujeres propiedad de sus maridos y dice que su principal tarea es procrear. También alienta a los hombres a tener más de una esposa, aunque la poligamia es ilegal en Rusia. Mujeres y adolescentes tienen ahora la obligación de lucir pañuelos en las cabezas cuando van a la escuela, a la universidad o a las oficinas del gobierno.

Muchas personas sospechan que Kadyrov está calificando de asesinatos por honor la ejecución de siete mujeres con el propósito de hacer avanzar su agenda política. El dijo que las mujeres se proponían viajar al exterior para trabajar como prostitutas, pero que sus familiares las descubrieron a fines de noviembre pasado y las asesinaron.

Escasos chechenos creen esa historia

Natalya Estemirova, una prominente activista de los derechos humanos en Grozny, dijo que dos de las mujeres estaban casadas, y tenían dos hijos cada una. Sus maridos realizaron espléndidos funerales en su homenaje y las enterraron en la bóveda de la familia. Y eso no hubiera ocurrido si las mujeres hubieran hundido en la ignominia a su familia, dijo Estemirova.

La versión de Kadyrov también ha sido contradicha por fiscales federales en Moscú, quienes han concluido que familiares de las víctimas no estuvieron involucrados. No se han practicado arrestos, y la investigación continúa. La oficina de Kadyrov se negó a formular comentarios sobre la conclusión de los investigadores.

El periódico de Moscú Novaya Gazeta dijo que algunas de las mujeres trabajaban en burdeles frecuentados por funcionarios allegados a Kadyrov. Muchos chechenios comentan que al parecer, las mujeres fueron asesinadas durante un operativo policial. La verdad de esos asesinatos tal vez nunca se descubra, pues Kadyrov es muy temido.

Kadyrov heredó el cargo de su padre, Akhmad Kadyrov, un clérigo musulmán y ex comandante rebelde que luchó contra los rusos durante la guerra de independencia de Chechenia, entre 1994 y 1996. Poco después de estallar nuevamente la guerra en 1999, el padre del actual gobernante cambió de bando y volvió a poner a Chechenia bajo control de Moscú.

Ramzan Kadyrov trabajó como jefe de las fuerzas de seguridad de su padre. La organización policial ha sido acusada de secuestros, de torturas y de asesinatos. Luego que Akhmad Kadyrov fue asesinado en un atentado terrorista en el 2004, el poder pasó a su hijo.

Vladimir Putin, entonces presidente y ahora primer ministro de Rusia, dio su respaldo al joven Kadyrov, que tuvo éxito en poner fin a una ola de atentados que causaron graves preocupaciones durante los primeros años de la presidencia de Putin. Pero a medida que Kadyrov se ha consolidado en el poder, muchos de sus críticos y rivales políticos han sido asesinados. Algunos fueron acribillados a balazos en las calles de Moscú, incluida la periodista Anna Politkovskaya, cuya muerte en el 2006 estremeció al mundo.

En uno de los más recientes asesinatos, un chechenio que acusó a Kadyrov de torturarlo personalmente fue asesinado el mes pasado cuando salía de un negocio de comestibles en Viena, Austria.

Kadyrov ha negado toda participación en el asesinato

Y entre tanto, el Kremlin parece dispuesto a que Kadyrov gobierne como se le antoje, con tal de que evite otro estallido de violencia. Y Kadyrov se ha ganado el respeto a regañadientes de muchos chechenios por traer cierta paz y estabilidad a la devastada región.

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