Japón se prepara para el derribo de un cohete norcoreano

(PD).- El Ministerio de Defensa japonés ha ordenado este viernes a las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército nipón) que se preparen para interceptar el cohete que tiene previsto lanzar Corea del Norte o alguna de sus partes si éste yerra en su trayectoria y corre el riego de caer sobre su territorio.

Sería por tanto la primera vez que Tokio despliega su sistema de defensa antimisiles. Corea del Norte pretende lanzar un satélite entre los días 4 y 8 de abril que podría ocultar la prueba de un misil intercontinental, según fuentes de inteligencia de surcoreanas, EEUU y Japón, que lo consideran una provocación y una amenaza. El Gobierno ruso ha reclamado hoy a Corea del Norte que renuncie al lanzamiento del cohete.

La comunista Pyongyang ha avisado que consideraría un acto de guerra la interceptación de un satélite de comunicaciones que, según asegura, tiene fines pacíficos. Si el Ejército japonés decide actuar, podría poner a prueba la efectividad de un programa antimisiles en una situación real por primera vez desde que nació, precisamente para responder a una prueba similar de Pyongyang en 1998.

Para ello desplegaría en tierra baterías de misiles Patriots y en el mar dos destructores equipados con el sistema de detección antimisiles Aegis, que hasta ahora no han conseguido gran efectividad en las pruebas.

El segundo en once años

Según las coordenadas provistas por Corea del Norte, el cohete atravesará, en su camino hacia la estratosfera, territorio japonés y sus dos fases se precipitarán en el Mar de Japón (Mar del Este) y en el Pacífico. Es una copia casi idéntica al lanzamiento norcoreano en 1998 de un cohete cargado con la primera versión del satélite que quiere lanzar ahora a principios del próximo abril. En aquella ocasión, Japón carecía de un sistema capaz de derribar ese tipo de proyectiles.

El satélite atravesó este país y por un error se precipitó sobre el Pacífico, lo que suscitó las protestas internacionales. El lanzamiento fue la base para justificar la consecución de un sistema antimisiles similar al que por aquel entonces desarrollaba Estados Unidos.

Según los expertos, interceptar las partes que componen las fases del cohete entraña gran complejidad debido a que estos objetos siguen una trayectoria errática e impredecible. Si la interceptación tuviera que realizarse dentro de la zona terrestre de Japón, los misiles Patriot PAC-3, de fabricación estadounidense, serían los encargados de detener el proyectil.

En tal caso, el principal temor es que la segunda fase del cohete, que se cree podría tener la misma configuración que un misil de largo alcance Taepodong-2, pudiera desprenderse antes de tiempo y caer en Japón.

A juzgar por las palabras del portavoz del Gobierno, Takeo Kawamura, la amenaza es considerada seriamente, pues pidió hoy a la población que esté atenta a los medios pues informarán en cuanto el cohete sea lanzado y si éste podría impactar contra Japón.

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