Peligran las pensiones en EEUU: «Es una bomba de relojería que lleva años gestándose»

Peligran las pensiones en EEUU: "Es una bomba de relojería que lleva años gestándose"

(David Ignatius).- La gente viene acusando de ser unas plañideras a la generación post-Segunda Guerra Mundial casi desde el día que nacimos. Pero espere a que alcancemos la edad de jubilación y descubramos que no tenemos el dinero suficiente ni de lejos para financiar nuestros «años dorados.” Ése va a ser el planchazo generacional definitivo.

Vengo recopilando algunos datos acerca de lo que llamaré, con la estimación optimista de costumbre a la que me obliga pertenecer a la generación, la «crisis de las jubilaciones.” Mis mentores han sido Eugene Ludwig, jefe de la consultoría Promontory Financial Group, y su colega Michael Foot. Las cifras demuestran una diferencia verdaderamente aterradora entre lo que la gente ha ahorrado para la jubilación y lo que va a necesitar. Y muchos de estos estudios ni siquiera tienen en consideración el batacazo bursátil del año pasado, que agravará el problema.

Comencemos con el dato básico de que tan sólo la mitad más o menos de los estadounidenses dispone de plan de jubilación aportado por la empresa de una forma u otra. A los demás no les quedará otra que depender de la seguridad social. En el caso del trabajador típico perteneciente a esa generación, eso significa una prestación mensual de alrededor de 2.400 dólares si se jubila a los 66 años en el año 2020. Con eso no se va a poder permitir muchos expresos en el Starbucks.

Pero supongamos que nuestro empleado promedio es uno de los afortunados que tiene una pensión pagada por la empresa. No hace mucho tiempo, eso habría significado una pensión «de plan contributivo» llegada la jubilación. Cerca del 80% de la plantilla de las empresas medianas y grandes disponía de estos planes en el año 1985, según el Ministerio de Trabajo. Antes del año 2000, los titulares de los planes de pensiones rozaban en total el 36%.

Lo que ha sucedido es que los empleados han asumido la inversión y los riesgos actuariales, mientras sus jefes han optado por fórmulas «de contribución definida”. Los empresarios depositan ahora el dinero en las cuentas de ahorro por jubilación gestionadas por los empleados. Desafortunadamente, los trabajadores a menudo no desempeñan un buen papel como inversores. Estiman muy a la baja el precio de lo que van a necesitar para la jubilación, y aportan el mínimo necesario a los planes de ahorro. Y en cuanto a la opción de invertir en Bolsa antes de que el mercado tocara fondo, bueno, vamos a olvidarnos de esa parte. …

¿Hasta qué punto son malos planificadores financieros los trabajadores de esta generación? Rematadamente malos, según Annamaria Lusardi y Olivia Mitchell, de la Oficina Nacional de Investigación Económica. Descubrieron que más de la cuarta parte de los hogares en los que el cabeza de familia nació durante el baby-boom disponía de plan de jubilación «de cualquier tipo,» y que los conocimientos financieros entre ellos eran «alarmantemente escasos.” La mitad era incapaz de realizar un cálculo matemático sencillo (dividir 2 millones de dólares entre cinco) y menos del 20% sabía calcular el interés compuesto. Los investigadores de la Oficina Nacional de Investigación Económica también descubrieron que, a fecha de 2004, el hogar típico tenía invertida casi la mitad de su riqueza en forma de propiedades inmobiliarias. Oh-oh.

Para tener una imagen más nítida del varapalo de las pensiones, considere un estudio difundido el mes pasado por el Servicio de Investigación del Congreso. Patrick Purcell analizaba los datos más recientes de las cuentas del consumidor reunidos por la Reserva Federal. Descubría que del 53% de los hogares titulares de una cuenta de jubilación por lo menos, el balance medio total era de apenas 45.000 dólares.

Espere, me dirá usted, esa cifra incluye a algunos trabajadores jóvenes que no han empezado a ahorrar en serio aún. Perfecto, en el caso de los hogares en los que el cabeza de familia tiene una edad comprendida entre los 55 y los 64 años, el balance medio de todas las cuentas de jubilación era de apenas 100.000 dólares. Purcell observaba que en el caso de un varón de 65 años jubilado en abril de 2009, esos 100.000 dólares supondrían una renta vitalicia de unos escasos 700 dólares al mes, basándose en los tipos de interés actuales.

Y aquí es donde llega el extra de malas noticias: los datos de la Reserva compilados en el estudio de Purcell fueron recogidos en 2007. Con las caídas de la Bolsa acaecidas desde entonces, el balance medio por cuenta probablemente sea aún menor.

¿Qué va a pasar? Seguramente, que la gente va a intentar ahorrar más. Pero conociendo a mi cohorte generacional, mi estimación es que vamos a querer un rescate público que suplemente nuestros paupérrimos ahorros para la jubilación. Desafortunadamente, las arcas públicas no van a tener fondos suficientes para financiar nuestras prestaciones del seguro por enfermedad, y ya no hablemos de un plan de jubilación por la seguridad social en toda regla.

Una encuesta difundida en enero realizada por el Instituto Nacional para la Protección de la Jubilación manifiesta la inquietud que produce este asunto. Debido a la recesión, el 83% de los encuestados decía estar preocupado por tener una jubilación a buen recaudo; de aquellos con un plan de ahorros, sólo alrededor de la mitad pensaba tener dinero suficiente para jubilarse. Y el 71% decía que jubilarse ahora es más difícil que para las generaciones anteriores.

¿No se le saltan aún las lágrimas? A mi sí. Como dice Foot, mi mentor en el tema de las pensiones: «Esto es una bomba de relojería que lleva años gestándose. La recesión sólo lo ha precipitado. Ha pinchado la burbuja de la esperanza en que una elevada rentabilidad nos sacara de la crisis.”

© 2009, Washington Post Writers Group

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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