Las ideas claras

(Carlos de Bustamante).-Primero copio. Luego, si hiciera falta, comento. …..“Por lo cual Dios los abandonó a los deseos de su corazón, a los vicios de la impureza; en tanto grado, que deshonraron ellos mismos sus propios cuerpos; ellos que habían colocado la mentira en lugar de la verdad de Dios, dando culto y sirviendo a las criaturas en lugar de adorar al Creador, el cual es bendito por los siglos. …

Por eso los entregó Dios a pasiones infames. Pues sus mismas mujeres invirtieron el uso natural, en el que es contrario a la naturaleza. Del mismo modo también los varones en amores brutales de unos con otros, cometiendo torpezas nefandas, varones con varones, y recibiendo en sí mismos lo paga merecida de su obcecación. Pues como no quisieron reconocer a Dios, los entregó a un réprobo sentido, de suerte que han hecho acciones indignas del hombre, quedando atestados de toda suerte de iniquidad, de malicia, de fornicaciones, de avaricia, de perversidad; llenos de envidia, homicidas, pendencieros, fraudulentos, malignos; chismosos, infamadores, enemigos de Dios, ultrajadores, soberbios, altaneros, inventores de vicios, desobedientes a sus padres, irracionales, desgarrados, desamorados, desleales, despiadados. Los cuales en medio de haber conocido la justicia de Dios, no echaron de ver que los que hacen tales cosas, son dignos de muerte; y no sólo los que las hacen, sino también los que aprueban a los que las hacen”

Lo he resaltado en negrita, pero es del mismo texto: “Hechos de los Apóstoles”.

Lo dijo san Pablo (los católicos estamos en “su año”) para las gentes de su tiempo, pero nadie diría que no son para los actuales.

La astucia, la mentira, el doblez, la ambigüedad, el ser ladinos, son “armas” que manejan como nadie los que hoy nos desgobiernan. Saben demasiado bien que en nuestras FF.AA. tienen su peor oposición; no porque lo seamos políticamente, que de eso, nada. Sino porque sus componentes hemos jurado ante Dios y España, defender, incluso con toda nuestra vida y sangre, el honor, integridad, independencia, Constitución, unidad territorial… como todos bien saben. Y ahí tienen, pues, su potencial enemigo; de ayer, de hoy y de siempre.

¿Cómo tratan de destruirlo?: astutamente, ladinamente…Está más claro que el agua: ¡¡descomponiéndolo desde sus raíces!! ¿Se imaginan ustedes unas FF.AA. integradas en “feliz” convivencia con los cientos de pobres criaturas que desfilan “disfrazados” el que llaman día del orgullo (¿) gay y que dan más pena que risa?

No ocurrirá nunca. Pero si repasamos la historia, vemos con claridad la descomposición, por ej, de las legiones y sociedad romana y cómo era el ambiente en el que al final del imperio se movían.

Pongan por favor ustedes las palabras de Pablo de Tarso en el lugar correspondiente y díganme si no les recorre un escalofrío por todo el cuerpo.

Pues “eso” es lo que ha ordenado la inefable Chacón para nuestras FF.AA. en las reformadas RR.OO., si bien tergiversando lo que nuestros prestigiosos generales le dieron como borrador.

En el trato del superior con sus subordinados, queda así (Título III, capítulo II, art. 73.- Convivencia en su Unidad): “velará por la convivencia entre todos sus subordinados sin discriminación alguna por razón de nacimiento, origen racial, género, `orientación sexual¨ o convicciones, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social, fomentando el compañerismo y la integración intercultural”.

Leído de corrido, nada que objetar. Pero, con más atención, se descubre el pastel con ingredientes ladinos de astucia, ambigüedad… De sobra sabemos todos cómo es la convivencia en cuarteles, campamentos, destacamentos, buques… durante semanas, meses o años. Cómo la propuesta pudiera ser “como la de meter la zorra –con perdón- dentro del gallinero”.

¿Revanchismo?, ¿odio?, qué sé yo. Mejor, de sobra lo sabemos ¿Y no vamos a hacer nada? Es evidente que no está en manos de quien esto escribe, ni en las de los militares jubilados, retirados, como yo, además de por edad, ahora, por ser desde los 49 años Mutilado Absoluto en Acto de Servicio. Si hubiera estado en activo, les aseguro que, con todo el derecho que la Constitución me ampara, hubiera sido como mínimo objetor. El mismo por el que, sin ofender, ejerzo aquí y ahora el de libertad de expresión.

Con nuestro perdón, comprensión y mínimo juicio severo, vaya nuestra esperanza de que pronto sea retirado el texto que encubre peligro tan cierto como burdo y grosero. Y no –finalizo- contra las ideas cristianas, aunque seamos mayoría, sino contra las humanas y na-tu-ra-les.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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