El plan secreto de la CIA era muy simple: capturar y matar a terroristas de Al Qaeda

El plan secreto de la CIA era muy simple: capturar y matar a terroristas de Al Qaeda

La polémica sobre la presunta decisión por parte de la CIA de esconder de forma deliberada algunas de sus actividades al Congreso ya tiene respuesta. Según pública The Wall Street Journal, el plan ordenado por la Administración de George Bush consistía en autorizar la captura y el asesinato de miembros de Al Qaeda.

Así se lo han confirmado al periódico varios ex oficiales de inteligencia familiarizados con el asunto.

De acuerdo con estos ex funcionarios, en el año 2001, después de los atentados del 11-S, la CIA autorizó el asesinato selectivo de miembros de la organización terrorista. Por el momento, la agencia mantiene la boca cerrada, aunque todo apunta a que por el entonces vicepresidente, Dick Cheney, ordenó este plan y lo ocultó al Congreso de los EEUU.

Sí precisa que el programa, que no había llegado a estar completamente operativo cuando llegó Panetta, había contado con fondos para la planificación y probablemente para el entrenamiento de agentes para la misión, según responsables de los gobiernos actual y anterior de EEUU.

El escándalo saltó este domingo cuando el director de la CIA reveló ante los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y del Senado hace un par de semanas que Cheney habría sido el responsable de esconder al legislativo la existencia de este programa secreto.

La Ley de Seguridad Nacional de 1947 obliga al Gobierno de Estados Unidos a mantener «totalmente informados» a los comités de inteligencia del Congreso sobre actividades «de inteligencia».

Panetta se enteró de la existencia de este programa secreto el pasado 23 de junio, optó por suspenderlo de forma inmediata, y al día siguiente informó de su descubrimiento al Congreso.

La polémica surge pocos días después de que se conozca el contenido de un informe encargado por el Congreso y elaborado por cinco inspectores pertenecientes a las principales agencias de inteligencia del país sobre el programa de escuchas secretas sin autorización judicial de la administración Bush. Este programa, tras los atentados del 11-S, tenía como objetivo interceptar comunicaciones dentro y fuera de los EEUU en las que una de las partes pudiera ser un terrorista.

El programa de escuchas sin autorización judicial formaba parte un ambicioso plan ideado por Cheney, y que incluía diversas actividades de inteligencia secretas que expandieron los poderes del gobierno en materia de espionaje a unos niveles ‘sin precendentes’.

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