CRIMEN SIN CASTIGO

Cuando el hombre es un lobo para el hombre: 4 torturas antiguas que siguen vigentes

La curiosidad humana no tiene y límites y parece que la crueldad, tampoco, al menos a tenor del vídeo que circula profusamente por internet y en el que se relatan las cinco torturas más crueles que actualmente emplean los servicios de inteligencia.

La noción tradicional y más extendida de tortura se ha centrado en el dolor y sufrimiento infligidos a una persona, normalmente un hombre, bajo custodia del Estado. Sin embargo, la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes define la tortura de forma mucho más amplia:

“ (…) se entenderá por el término ‘tortura’ todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia (…) ”

Existe una prohibición mundial de la tortura y todas las formas de crueldad y humillación desde 1948, año en que se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Son 156 los países que han firmado la Convención contra la Tortura de Naciones Unidas, pero la prohibición va aún más allá y es vinculante incluso para los Estados que no se han unido a los tratados de derechos humanos pertinentes. Ningún Estado puede torturar ni permitir ninguna forma de tortura o malos tratos en ningún caso, ni bajo justificación alguna.

Los actos de tortura y malos tratos son considerados crímenes de derecho internacional.

Asimismo, en determinadas circunstancias, pueden constituir crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o actos de genocidio.

A pesar de todo esto y aunque sus informes están muchas veces escorados políticamente, quizá sea importante reseñar que Amnistía Internacional ha denunciado actos de tortura en 141 países.

Y los más graves tenían alguna de estas formas:

  1. En primer lugar figura una tortura clásica, la del «waterboarding» o submarino, en la que se tapa la cara de la víctima con una toalla que se va regando poco a poco con agua. De esta forma se le genera una sensación de ahogamiento muy angustiosa que puede incluso ser mortal.
  2. La segunda consiste en encerrar a la persona en cuestión en una caja de modo que no pueda hacer nada.
  3. En la tercera, conocida como «habitación blanca», se centra en minar la moral del torturado. Aquí el juego psicológico es lo fundamental, ya que se encierra a una persona en una habitación totalmente blanca y se le impide dormir mediante ruidos estridentes, además de hacerle creer que han ejecutado a su familia. En unos días se destroza la mente de cualquiera, según este vídeo colgado en YouTube.
  4. La cuarta se llama el «banco del tigre» y es un método de tortura de China que se caracteriza por romper lentamente los huesos de las piernas. Es muy cruel y se basa en poner ladrillos bajo los talones mientras la víctima está sentada y atada, por lo que no puede moverse y únicamente puede esperar a que sus huesos no resistan.

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