Pillan a la espeluznante abuela canibal merendándose a una vecina

Tamara Samsonova fue siempre una anciana inofensiva. Tenía ya 68 años.

Parecía una tímida abuela refugiada en su casa de la calle Dimitrovka, pero entre esas cuatro paredes mató a al menos una decena de personas, cortó sus cuerpos en trozos y, según sospecha la policía, se comió las partes que más le gustaron.

A la abuela canibal se le acusa de matar a al menos a 11 personas en un periodo de dos décadas.

La noticia sobrecogió en 2015 a la ciudad de San Petersburgo, donde la prensa  etiquetó la historia como ‘Pesadilla en la calle Dimitrovka’.

La mujer fue detenida tras haber sido grabada por las cámaras de seguridad que hay junto a su casa transportando lo que parece ser el cuerpo de su última víctima en una bolsa de plástico. Se trata de Valentina Ulanova, de 79 años, a quien ella cuidaba.

Al parecer discutieron por culpa de la pila de platos sin fregar. Samsonova atiborró a su víctima con pastillas para dormir. La cortó en trozos mientras todavía estaba viva. Envolvió el torso con la cortina de ducha.

El resto de los pedazos, incluyendo la cadera y los muslos, los introdujo en bolsas de plástico.

La cabeza la guardó en una olla y la bajó en el ascensor tapada con un trapo de cocina. Parte de los restos aparecieron en su calle poco después.

Un diario hallado en su casa apunta a que el horror va mucho más allá. En el cuaderno la anciana cuenta -en ruso, alemán e inglés- los detalles de los asesinatos de al menos diez personas.

Describe con dibujos incluso cómo desmembró a sus víctimas y cómo se comió los pulmones de una de ellas. Y habla del caso de su marido, que desapareció en 2005 y cuyo cuerpo nunca fue encontrado.

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