El país ha reportado menos de 1.500 casos confirmados y 19 muertes en total

Nueva Zelanda califica de «eliminada» la pandemia del COVID-19 tras acabar los contagios locales

La primera ministra Jacinda Ardern afirmó que "estamos abriendo la economía, pero no la vida social”

Nueva Zelanda califica de "eliminada" la pandemia del COVID-19 tras acabar los contagios locales
La primera ministra Jacinda Ardern PD

Nueva Zelanda no tiene transmisión local de COVID-19.

La primera ministra Jacinda Ardern anunció que el coronavirus ha sido «actualmente eliminado» en el país. Su comparecencia se realiza tras registrar, en los últimos siete días, de una tasa de contagios de un solo dígito.

«Estamos abriendo la economía, pero no la vida social», dijo Ardern en la sesión informativa diaria sobre el coronavirus que ofrece su gobierno. A partir del martes 28 de abril, se podrán reanudar algunas actividades comerciales, así como servicios de atención médica y actividades educativas no esenciales.

Sin embargo, se pedirá a la mayoría de los ciudadanos que sigan permaneciendo en sus casas en todo momento y que eviten las interacciones sociales en la medida de lo posible.

Nueva Zelanda ha reportado menos de 1.500 casos confirmados o probables de coronavirus y 19 muertes en total.

El director general de Salud de Nueva Zelanda, Ashley Bloomfield, dijo que el bajo número de casos nuevos en los últimos días «nos da confianza de que hemos logrado nuestro objetivo de eliminación (del virus en el país)».

Ante los datos positivos, Nueva Zelanda pasará del bloqueo de nivel cuatro al nivel tres.

Eso significa que la mayoría de las empresas podrán reabrir, incluidos los restaurantes con comida para llevar, pero no aquellos que involucren contacto cara a cara entre las personas.

El gobierno dijo que lo neozelandeses deberán adherirse a su «burbuja», un pequeño grupo de amigos cercanos o familiares, y mantenerse a 2 metros de otras personas.

Las reuniones masivas aún están prohibidas, los centros comerciales permanecen cerrados y la mayoría de los niños no irán a la escuela. La frontera de Nueva Zelanda permanecerá cerrada.

La fórmula del éxito

Nueva Zelanda introdujo algunas de las restricciones más duras del mundo en viajes y actividades locales desde el principio de la pandemia, cuando solo registraba unas pocas docenas de casos.

El país cerró sus fronteras, comenzó a imponer la cuarentena a todas las personas que llegaran al país, impuso un estricto bloqueo y creó una extensa operación de pruebas y rastreo de contactos.

Las playas, los paseos marítimos y los parques infantiles se cerraron el 26 de marzo, al igual que las oficinas y las escuelas. Los bares y restaurantes también estaban cerrados, incluso aunque ofrecieran solo comida para llevar.

Ardern dijo que las cifras indican que Nueva Zelanda podría haber tenido más de 1.000 casos al día si no hubiera aplicado medidas tan estrictas tan temprano.

También declaró que el país nunca podrá saber qué tan mala hubiera sido la situación de no haber impuesto esas medidas, y señaló que «con nuestras acciones acumuladas evitamos lo peor».

La ubicación remota de Nueva Zelanda y la facilidad de cierre de sus fronteras jugaron a su favor cuando estalló el virus, dicen los expertos.

Pero el gobierno neozelandés también ha sido elogiado por la claridad de sus mensajes durante la crisis.

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