Condenados a muerte.
Por hambre, sed y si le echan valor, a balazos o reventados por los obuses, las bombas y los drones de Israel.
No se sabe con certeza el número, pero se calcula que son unos 200 terroristas de Hamas.
La tregua en Gaza lleva varias semanas en vigor, pero bajo la superficie, y de manera literal, se desarrolla un intenso pulso político y militar.
Más de doscientos miembros de Hamas se encuentran atrapados en túneles ubicados en la zona de Rafah, que está bajo control israelí.
Mientras tanto, gobiernos y mediadores internacionales discuten qué hacer con ellos.
El futuro de estos combatientes se ha convertido en un símbolo palpable de las dificultades para avanzar en la desmilitarización de Gaza y asegurar la tranquilidad israelí.
La situación actual es fruto de meses marcados por el conflicto y negociaciones complejas.
Tras el alto el fuego, los túneles de Hamas han dejado de ser únicamente infraestructura militar para transformarse en un elemento clave dentro de la diplomacia regional.
Las fuerzas israelíes han detectado a los combatientes bajo lo que se conoce como “Yellow Line”, una franja donde la presión militar y política se mantiene inalterable.
La comunidad internacional, liderada por Estados Unidos y mediadores egipcios, busca una solución que evite reactivar el conflicto al tiempo que prevenga la reagrupación de Hamas.
DEMOLISHED: Israeli forces blow up the terror tunnel that was used to kidnap and kill an IDF soldier in 2014.
The Gaza tunnel was destroyed just hours after Hamas returned the remains of Lt. Hadar Goldin after using his body as a bargaining chip for 11 years. pic.twitter.com/2bm6V5i237
— Pure Blood Maga (@Purebloodmaga47) November 11, 2025
Un dilema diplomático y militar
La propuesta más relevante que se discute es la deportación de los combatientes.
Israel y Estados Unidos han llegado a un acuerdo preliminar para trasladar a estos militantes fuera de Gaza, aunque hasta el momento ningún país ha aceptado recibirlos. Las negociaciones se han intensificado tras el encuentro entre Benjamin Netanyahu y Jared Kushner en Jerusalén, donde abordaron aspectos relacionados con la seguridad futura de la región y la posible desmilitarización de Hamas.
Las condiciones para llevar a cabo esta deportación son motivo de controversia:
- Desarme total de los combatientes antes de salir de los túneles.
- Entrega de armamento pesado (como lanzacohetes y RPG) a un tercer país, siendo Egipto el principal candidato.
- Compromiso por parte de los militantes para no regresar a actividades violentas o aceptar su exilio definitivo.
El estancamiento en las negociaciones es evidente. Existe temor a que los deportados puedan reactivar células armadas en otros países, lo cual frena cualquier avance. La situación se complica aún más debido a la negativa israelí a permitir una salida “sin consecuencias” y a su exigencia para que Hamas devuelva los cuerpos de rehenes israelíes como parte del acuerdo.
Antecedentes y riesgos de escalada
La presencia de combatientes de Hamas en los túneles no es algo nuevo, aunque el número actual y su situación son excepcionales. En conflictos anteriores, estos corredores subterráneos sirvieron para maniobras tácticas y almacenamiento de armamento. Sin embargo, la tregua vigente ha convertido esos túneles en trampas mortales para quienes decidieron no rendirse, desafiando así la presión ejercida por Israel.
El riesgo de una nueva escalada está latente. Cualquier intento por forzar la salida militarmente podría romper el alto el fuego e intensificar la violencia. Además, existe la posibilidad de que Hamas intente utilizar esta situación como palanca para negociar nuevas condiciones, lo cual genera incertidumbre. Como señala el analista Kobi Michael, “Hamas está tratando de insertar un nuevo acuerdo dentro del ya existente, algo que Israel debe rechazar”.
Impacto en la población y perspectivas futuras
El pulso sobre los combatientes atrapados no solo afecta a las partes militares y políticas; también repercute directamente sobre la población civil en Gaza. La persistencia del armamento y los combatientes bajo tierra complica enormemente los esfuerzos por reconstruir la región y alimenta el temor a una nueva ola de enfrentamientos. La comunidad internacional reconoce que desmilitarizar es un paso esencial para avanzar hacia una estabilización real y hacia una eventual administración palestina en Gaza.
Las opciones que se manejan incluyen:
- Llevar a cabo un proceso integral que combine desarme, desmovilización y reintegración (DDR), equilibrando presión militar con concesiones políticas.
- Permitir una salida controlada para los combatientes bajo estrictas condiciones, ya sea mediante exilio o compromiso con una convivencia pacífica.
- Mantener el cerco y presión hasta que Hamas ceda ante las demandas israelíes, aunque esto podría agravar aún más la crisis humanitaria.
A continuación se presenta un resumen con las alternativas disponibles junto a sus respectivas implicaciones:
| Alternativa | Ventajas | Riesgos |
|---|---|---|
| Deportación | Evita reagrupación local de Hamas | Posible reactivación en otros países |
| DDR con mediación | Modelo para futura desmilitarización | Lento; requiere consenso internacional |
| Cerco y presión | Mantiene control israelí | Puede escalar el conflicto |
El pulso sigue bajo tierra
Mientras las conversaciones avanzan, los túneles en Rafah han pasado a ser un símbolo palpable del desafío que representa cualquier intento por alcanzar una pacificación duradera y reconstrucción efectiva en Gaza.
Las decisiones tomadas en las próximas semanas serán decisivas para determinar si esta tregua puede consolidarse o si la región volverá a caer en un ciclo violento.
El drama subterráneo que vive Gaza demuestra que lograr estabilidad exige mucho más que simples acuerdos temporales: implica abordar dilemas éticos, diplomáticos y cuestiones relacionadas con seguridad donde ninguna solución parece satisfacer plenamente todas las partes involucradas.
La mirada internacional continúa centrada en esos túneles, esperando que pronto puedan convertirse en un punto inicial hacia una desmilitarización efectiva y sostenible.
