El presidente ruso, Vladimir Putin, reafirmó este lunes su “indefectible apoyo” al nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, quien asumió el cargo tras el asesinato de su padre, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrido al inicio de la ofensiva israeloestadounidense en territorio iraní.
En un mensaje oficial enviado a Teherán, Putin expresó su “solidaridad con los amigos iraníes” y subrayó que “Rusia ha sido y seguirá siendo un socio fiable” de la República Islámica. Según el mandatario, el momento crítico que vive Irán exige “gran coraje y dedicación” por parte del nuevo líder, de 56 años, quien ahora enfrenta el desafío de mantener la cohesión interna del régimen y proyectar fuerza frente a las potencias occidentales.
El gesto del Kremlin se interpreta como una muestra de respaldo estratégico en medio de la creciente confrontación regional. Moscú, aislado por las sanciones occidentales debido a su guerra en Ucrania, ha reforzado sus vínculos con Teherán tanto en el ámbito militar como energético, articulando un eje político que desafía la influencia de Washington y sus aliados en Oriente Medio.
Fuentes diplomáticas señalan que el Kremlin ve en el nuevo líder iraní una figura clave para profundizar la alianza ruso-iraní, que incluye cooperación en defensa antiaérea, intercambio tecnológico y coordinación en el mercado petrolero. Sin embargo, la reciente ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos ha vuelto a encender las alarmas en la región, alimentando el temor a una escalada irreversible.

