Primero los datos.
Estados Unidos no sólo es, con enorme diferencia, el miembro más poderoso de la Alianza Atlántica.
Aporta aproximadamente el 70 % del gasto militar total de la OTAN, cuenta con la tecnología militar más avanzada del mundo y mantiene una presencia militar permanente en Europa. Sin el compromiso estadounidense —tanto en capacidad disuasoria como en liderazgo político—, la alianza perdería toda u credibilidad y fuerza operativa.
,EEUU es el pilar fundamental sobre el que se sustenta la defensa colectiva de Europa: proporciona inteligencia, proyección de fuerza, sistemas de defensa antimisiles y el respaldo nuclear que garantiza la seguridad de todos los aliados.
Donald Trump ha lanzado una bomba informativa. En una reciente entrevista con The Telegraph, el presidente de EE UU ha afirmado que está «seriamente» considerando retirar a su país de la OTAN.
La falta de apoyo por parte de sus aliados en la acción militar contra Irán le ha dejado frustrado. “Diría que [está] más allá de la reconsideración”, respondió cuando le preguntaron si revisaría su membresía tras el conflicto en Oriente Medio. Enlace a la entrevista completa en Politico
La situación se torna complicada. Trump solicitó ayuda para reabrir el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el petróleo a nivel mundial.
Irán lo bloqueó como represalia a los bombardeos llevados a cabo por EE UU e Israel. Sin embargo, los socios de la OTAN se negaron a colaborar.
Ni Francia, ni Reino Unido, ni España, ni Italia se unieron a esta iniciativa. De hecho, tanto España como Italia rechazaron ofrecer bases para la ofensiva. Para Trump, esto es claro: “Nunca me convenció la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel, y eso también lo sabe, por cierto, Putin.
¿Cómo afectaría a España?
Hasta la fecha, ningún país ha abandonado la OTAN desde su creación en 1949. Sin embargo, el Tratado del Atlántico Norte sí contempla una vía legal de salida a través del Artículo 13.
Este artículo establece que, tras los primeros veinte años de vigencia del Tratado (es decir, a partir de 1969), cualquier miembro puede denunciarlo notificándolo con un año de antelación al Gobierno de Estados Unidos, que a su vez informará al resto de aliados. Aunque la salida es legalmente posible, el procedimiento conlleva importantes implicaciones políticas y logísticas.
En el caso de Estados Unidos, Donald Trump no podría retirarlo de forma unilateral: la legislación estadounidense exige autorización expresa del Congreso o la aprobación de dos tercios del Senado.
Si Estados Unidos abandonara la Alianza, se abriría un escenario histórico e inédito que obligaría a España a replantear su estrategia de defensa y su posición geopolítica.
En el ámbito de la seguridad y defensa, España enfrentaría una mayor presión. Al perder al principal pilar militar de la OTAN, Europa debería asumir una defensa más autónoma, lo que probablemente obligaría a nuestro país a aumentar significativamente su gasto militar y a reforzar sus capacidades propias. La disuasión colectiva se debilitaría notablemente.
Además, las bases de Morón y Rota podrían ver reducida o replanteada la presencia estadounidense, con la consiguiente pérdida de relevancia estratégica para España y de impacto económico en las zonas afectadas.
Un escenario de inestabilidad global podría repercutir indirectamente en sectores clave de la economía española como el turismo y el comercio, al aumentar la percepción de riesgo y tensión internacional.
En resumen, la salida de EE.UU. de la OTAN dejaría a España en una posición más vulnerable, forzándola a asumir mayor responsabilidad en su propia defensa y en la seguridad europea.
Antecedentes del conflicto
Desde hace años, Trump ha expresado su descontento con la OTAN. Durante su primera presidencia, exigió que los aliados aumentaran su gasto en defensa al 2% del PIB, algo que muchos no lograron cumplir. Ahora, el conflicto con Irán parece haber sido la gota que colmó el vaso. Los aliados no se mostraron dispuestos a unirse al ataque liderado por EE UU e Israel, y aunque solicitó apoyo concreto para el control del Estrecho de Ormuz, nadie dio un paso al frente.
- Reino Unido: El líder laborista, Keir Starmer, anunció que organizará conversaciones sobre el control del estrecho, aunque sin comprometer tropas.
- Francia: Se negó a respaldar cualquier ofensiva.
- España e Italia: Impidieron el uso de sus bases.
Es evidente que EE UU asume una gran carga dentro de la organización militar. Contribuye con el 70% del presupuesto directo y aporta la mayoría de las tropas y equipos necesarios. Sin su participación, la alianza quedaría notablemente debilitada. Tanto Putin como otros observadores son conscientes de esta dinámica.
La relevancia de EE UU en la OTAN
Analicemos los números:
| Aspecto | Contribución de EE UU | Total OTAN |
|---|---|---|
| Presupuesto directo | 70% | 100% |
| Gasto defensa | 3,5% PIB (2025) | Media 1,8% |
| Tropas en Europa | 80.000+ | 300.000 total |
| Capacidad nuclear | Principal garante | Compartida |
Sin la presencia activa de EE UU, es probable que Rusia aproveche para ganar influencia en Europa del Este y que se tambalee la disuasión nuclear.
Posibles escenarios futuros
La salida no sería sencilla; requeriría aprobación del Congreso estadounidense. En cambio, es probable que antes optara por reducir tropas o recortar fondos, tal como amenazó entre 2018 y 2020. Mientras tanto, Starmer está moviendo piezas al convocar reuniones en Reino Unido sobre Ormuz, lo cual podría apaciguar a Trump si los aliados hacen algunas concesiones.
No obstante, ya se ha causado un daño considerable. Los europeos están buscando alternativas: aumentar su propio gasto en defensa o establecer vínculos más estrechos con países asiáticos. Con China y Rusia al acecho, si EE UU decide salir, la OTAN podría perder gran parte de su credibilidad internacional.
No hay duda: **Trump no bromea con este asunto. Ha mantenido esta postura durante años y ahora el bloqueo del estrecho complica aún más el suministro petrolero; los precios han aumentado un 20% en solo una semana. Europa siente más presión debido a su dependencia de las importaciones.
Los aliados están reaccionando rápidamente ante esta situación crítica. Con las charlas lideradas por Starmer en marcha, queda claro que Trump considera a la OTAN como una ventaja para Europa. Si no hay cambios significativos pronto, es probable que se dirija hacia una ruptura definitiva y Europa tendrá que prepararse para actuar por sí sola.
