El conflicto diplomático entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo punto de ruptura este domingo. El presidente Donald Trump anunció que su país asumirá “el control inmediato” del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta, después de que las negociaciones bilaterales en Pakistán concluyeran sin acuerdo.
A través de su red Truth Social, el mandatario afirmó que la Marina estadounidense “comenzará a bloquear cualquier buque que intente entrar o salir del estrecho”, calificando a su flota como “la mejor del mundo”. Según Trump, Teherán se negó a comprometerse en el tema clave del programa nuclear, motivo por el cual Washington optó por una acción directa.
El presidente norteamericano también reveló que ha ordenado interceptar toda embarcación que haya abonado peajes a Irán por el paso marítimo, calificando esa práctica como “una extorsión ilegal”. “Otros países se sumarán a esta operación”, advirtió, señalando que no permitirá que la República Islámica “lucre con su chantaje marítimo ni avance hacia las armas nucleares”.
El fracaso de las conversaciones en Islamabad puso fin a una intensa jornada de 21 horas entre delegaciones estadounidenses e iraníes, con la mediación de Israel. Las expectativas de alcanzar un entendimiento que rebajara más de cuatro décadas de hostilidad se esfumaron, dejando en suspenso el frágil alto el fuego vigente desde finales de febrero.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien encabezó la misión diplomática, confirmó la ruptura del diálogo en una rueda de prensa: “Tuvimos buenas discusiones, pero no hubo acuerdo. Y eso dejará más consecuencias para Irán que para nosotros”. Antes de abandonar la capital pakistaní, Vance aseguró haber presentado una “oferta final” que, según dijo, es la “última oportunidad” para Teherán.
Vance rehusó dar detalles sobre el contenido del documento, pero dejó claro que el punto de bloqueo fue la exigencia estadounidense de un compromiso verificable sobre el programa nuclear iraní. “Necesitamos garantías contundentes de que Irán no buscará desarrollar un arma nuclear ni las capacidades para hacerlo rápidamente”, afirmó.
Desde la delegación iraní, liderada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, se reconoció que el control del estrecho de Ormuz fue uno de los principales motivos de discrepancia. Una fuente próxima al equipo negociador declaró que “Irán no actuará bajo presión” y que “mientras Washington no acepte un acuerdo equilibrado, la situación en Ormuz seguirá sin cambios”.

