Estados Unidos lanzó en la noche del miércoles una nueva ronda de ataques contra objetivos iraníes, en una operación que, según el mando militar para Oriente Medio (Centcom), buscaba neutralizar amenazas contra sus fuerzas y la navegación comercial en la zona. La acción fue presentada como un acto de “defensa propia”.
Irán respondió con rapidez. Medios estatales informaron de explosiones en el sur del país, cerca del estratégico estrecho de Ormuz, paso clave para el transporte mundial de petróleo. Poco después, las autoridades militares iraníes advirtieron que cualquier embarcación que intente cruzar ese corredor será considerada objetivo, asegurando incluso que la vía queda cerrada a todo tipo de tráfico.
Sin embargo, Washington negó que el paso esté bloqueado y sostuvo que los buques comerciales continúan transitando con normalidad.
La tensión se trasladó también a instalaciones militares estadounidenses en la región. Teherán aseguró haber atacado la sede de la Quinta Flota en Baréin, así como otra base en Jordania, en represalia por las operaciones estadounidenses, que a su vez fueron desencadenadas por el derribo de un helicóptero de EE.UU. atribuido a Irán.
En paralelo, varios países occidentales —entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania— exigieron a Irán que detenga sus acciones, denunciando lo que calificaron como operaciones hostiles en Europa, Norteamérica y Australia contra opositores, periodistas y comunidades judías.
Sobre el terreno, la situación sigue deteriorándose: Jordania afirmó haber interceptado misiles dirigidos a una base estadounidense, mientras Baréin aseguró haber neutralizado varios ataques. En Kuwait, las fuerzas armadas reportaron la presencia de objetivos aéreos hostiles sin detallar su origen.
A este escenario se suma un incidente marítimo relevante. Estados Unidos confirmó la inutilización de un petrolero que, según su versión, intentaba sortear el bloqueo a puertos iraníes. El ataque dejó desaparecidos entre la tripulación, lo que provocó protestas diplomáticas de India.
En el plano político, Donald Trump afirmó que dirigentes iraníes intentaron contactarlo para frenar los bombardeos, algo que fue rechazado por la Guardia Revolucionaria. El expresidente también expresó su frustración por el fracaso de las negociaciones, asegurando que un acuerdo estaba cerca.
Mientras tanto, el conflicto se amplía. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, instó a la población libanesa a enfrentarse a Hezbolá, en medio de nuevos intercambios de ataques entre Israel e Irán tras la ruptura de la tregua vigente desde abril. Teherán insiste en que cualquier pacto futuro debe incluir la situación en Líbano, donde miles de personas han muerto desde el inicio de las hostilidades.

