Durante la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha vuelto a arremeter contra España y el Gobierno de Pedro Sánchez, al que lleva meses tildando de “aliado terrible” y “socio pésimo” para los intereses de Washington.
En esta ocasión, Trump ha anunciado que ha dado órdenes de “cortar completamente el comercio con España”, elevando así el tono en comparación con sus amenazas anteriores. Esta decisión está vinculada a dos puntos críticos: la negativa española a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones ofensivas contra Irán y la discrepancia sobre el gasto en defensa dentro de la OTAN, donde acusa a Madrid de no cumplir con sus exigencias de aumentar su esfuerzo presupuestario.
«España es una causa perdida. No queremos hacer hacer ningún comercio con ellos, me gustaría cortar completamente con ellos. España es un aliado terrible en la OTAN: no participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con ellos».
El anuncio se realizó sin la presencia de Sánchez en la sala, mientras Trump estaba acompañado por líderes aliados como el exprimer ministro neerlandés y secretario general de la OTAN Mark Rutte y la primera ministra danesa Mette Frederiksen, quienes también enfrentan sus propias tensiones con Washington por cuestiones como Groenlandia.
«Ya los veremos volver corriendo. Ellos han tratado terriblemente a este hombre [Mark Rutte] que es un buen hombre. Tiene suerte de tenerlo pero España no acuerdan nada. Son mala gente».
De la amenaza de marzo al órdago en Ankara
Trump ya había hecho un anuncio similar en marzo, durante una comparecencia en la Casa Blanca junto al canciller alemán Friedrich Merz, cuando afirmó que ordenaba “cortar todo el comercio con España”, considerándolo un “aliado terrible” que se negaba a ceder sus bases militares.
A pesar del revuelo mediático, entonces no se materializaron medidas concretas: no se interrumpieron licencias comerciales, tampoco se presentó ningún paquete de sanciones y el intercambio de bienes y servicios entre ambos países continuó bajo los acuerdos establecidos entre la Unión Europea y Estados Unidos.
La reiteración del mensaje en Ankara parece más una estrategia de presión política que un anuncio técnico sobre política comercial. Varios analistas subrayan que España es miembro de la UE y que cualquier cambio significativo en aranceles o acceso al mercado debe negociarse a nivel comunitario, no bilateralmente.
Un análisis exhaustivo sobre esta escalada, centrado en las relaciones entre la OTAN, Irán y el papel español, puede consultarse en este reportaje que examina cómo el “no” de Madrid a Washington busca proteger su soberanía y mantener coherente a la Alianza Atlántica.
La respuesta de Moncloa y el papel de Bruselas
Luego del anuncio, desde La Moncloa se ha comunicado que reciben las palabras de Trump con “tranquilidad y normalidad”, destacando dos ideas fundamentales:
- La política comercial es competencia exclusiva de la Unión Europea, lo que hace inviable jurídicamente un corte “selectivo” con un solo país miembro.
- España se posiciona como socio fiable, reafirmando su cumplimiento con los compromisos adquiridos en la OTAN y resaltando una relación comercial “histórica y mutuamente beneficiosa” con Estados Unidos.
El comunicado del Gobierno español, alineado con el emitido en marzo, enfatiza también que cualquier revisión del marco comercial debe respetar:
- La legalidad internacional.
- La autonomía empresarial.
- Los acuerdos bilaterales establecidos entre la UE y los EE. UU..
Desde Bruselas, han dejado claro en ocasiones anteriores: no existen negociaciones arancelarias país por país dentro del bloque europeo. Cualquier intento unilateral contra España chocaría con las normas del mercado único.
Rutte, Frederiksen y otras tensiones con Washington
Sin embargo, la escena vivida en Ankara pone de manifiesto que el enfrentamiento con España no es el único frente abierto de Washington con países de la Alianza.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha solicitado apoyo a los aliados ante las presiones ejercidas por Trump sobre Groenlandia, un territorio considerado estratégico por Washington en el Ártico.
El mensaje común entre las capitales europeas indica que la OTAN ha entrado en una fase donde decisiones militares, presiones comerciales y gestos simbólicos —como estas amenazas hacia un país específico— se entrelazan y amplifican rápidamente ante los ojos nerviosos de los mercados financieros.
El impacto inmediato en el Ibex y la economía española
Aunque en marzo las declaraciones de Trump se quedaron solo en palabras, esta vez los mercados han respondido con mayor inquietud. El índice bursátil español, el Ibex 35, ha experimentado una notable caída tras conocerse este nuevo anuncio sobre ruptura comercial. Esto ocurre justo cuando hay una elevada volatilidad debido al conflicto con Irán y los mensajes contradictorios desde Washington.
En días anteriores, se observó cómo las declaraciones sobre la guerra con Irán o el precio del petróleo podían provocar alteraciones drásticas en el índice español:
- En una ocasión, el Ibex pasó de pérdidas cercanas al –2,5% a ganancias superiores al +2,5% casi instantáneamente tras un cambio repentino en el discurso presidencial estadounidense.
- En otra situación, comentarios sobre un posible fin del conflicto con Irán junto a caídas del Brent impulsaron al selectivo por encima de los 17.000 puntos.
Esta combinación de riesgo geopolítico y dependencia energética hace que cualquier mención por parte de Trump relacionada con España o Irán tenga repercusiones inmediatas:
Además, varios expertos destacan que Estados Unidos representa un socio comercial crucial para España fuera del ámbito europeo. Sectores como el aceite de oliva o productos agroalimentarios premium están particularmente expuestos ante posibles restricciones o boicots.