En Ankara, la OTAN ha optado por una estrategia proactiva. Ante la guerra en Ucrania, la presión de Rusia, el ascenso de China y la imprevisibilidad de Donald Trump, los aliados han acordado lo que se podría considerar una revolución en defensa que combina inversión, industria y política. El propósito es doble: fortalecer capacidades reales y enviar mensajes claros a Washington sobre la seriedad con que Europa aborda el rearme.
El nuevo secretario general, Mark Rutte, ha sido el artífice de este mensaje. En público menciona una “revolución industrial de defensa transatlántica”, mientras que en privado subraya que Rusia, China y Corea del Norte están cada vez más coordinados en sus programas militares. Su advertencia es clara: sin un aumento en producción y cooperación, la ventaja tecnológica de la Alianza se verá comprometida.
La palanca industrial: 37.000 millones para drones y sistemas conjuntos
Durante la cumbre, los aliados han puesto en marcha una agenda de compras conjuntas que supera con creces los anuncios habituales:
- Una inversión de alrededor de 37.000 millones de euros destinada al desarrollo de drones y sistemas asociados bajo la iniciativa NATO Drone Edge.
- Programas coordinados en:
- defensa aérea y antimisiles
- inteligencia militar y vigilancia avanzada
- nuevas flotas de transporte y aviones de reconocimiento
El enfoque es claramente político. Estas compras conjuntas permiten:
- asegurar economías de escala y mantener una base industrial de defensa compartida
- disminuir la dependencia de proveedores externos
- demostrar a Trump que Europa está dispuesta a invertir en su defensa
Como ha reiterado Rutte en Ankara, “el partido está lejos de terminar”. Esta frase sirve como relato: la OTAN no considera esta cumbre como un cierre, sino como el inicio de una fase acelerada de rearme, donde el sonido de las cadenas productivas tiene tanto peso como los comunicados diplomáticos.
Tabla: acuerdos alcanzados en Ankara
| Eje clave | Medida acordada | Objetivo político principal |
|---|---|---|
| Drones y sistemas | 37.000 millones para desarrollo y capacidades | Obtener ventaja tecnológica frente a Rusia |
| Defensa aérea | Aumento significativo de capacidades antimisiles | Satisfacer exigencias presupuestarias estadounidenses |
| Inteligencia militar | Proyectos coordinados con intercambio de datos | Mostrar unidad operativa |
| Industria conjunta | Compras coordinadas y producción compartida | Fortalecer la autonomía europea sin romper relaciones con Washington |
Trump, Groenlandia y las presiones sobre la OTAN
Mientras se concretan acuerdos en Ankara, Trump continúa ejerciendo presión pública. En días recientes ha criticado nuevamente a la OTAN por su falta de apoyo en conflictos clave e insiste en que Estados Unidos asume una carga excesiva. Además, ha reavivado su antigua obsesión con Groenlandia, sugiriendo que el territorio debería estar bajo control estadounidense y insinuando que “hará algo” al respecto “les guste o no”.
Este tipo de declaraciones genera tres efectos inmediatos:
- alimenta la percepción de que la relación transatlántica depende del temperamento del presidente estadounidense
- convierte territorios estratégicos del Ártico y las rutas entre América y Europa en temas prioritarios para la seguridad
- refuerza los argumentos entre quienes en Europa abogan por mayor autonomía militar sin romper vínculos con Estados Unidos
En Ankara, muchos interpretan estas señales como un aviso: si la OTAN no demuestra fortaleza, Trump podría utilizar su amenaza de desentenderse del compromiso defensivo europeo como herramienta negociadora.
Turquía, F-35 y sanciones: otra partida que se juega en Ankara
El rol desempeñado por Turquía coloca a esta cumbre en una posición especialmente delicada. Ankara, anfitriona del encuentro, es vecina tanto de Rusia como del Oriente Medio, además de ser un cliente insatisfecho con la industria armamentística estadounidense.
En 2019, Turquía fue excluida del programa del avión furtivo F-35 debido a su adquisición del sistema ruso S-400. Ahora, mientras se despliega esta nueva agenda industrial, Trump ha insinuado un posible levantamiento del veto e incluso el fin de las sanciones bajo la ley CAATSA:
- ha afirmado que EE UU levantará las sanciones a Turquía y reconsiderará la venta del F-35
- ha expresado que no desea “sancionar a nuestros amigos”, haciendo referencia explícita a Ankara
- ha llegado a declarar que probablemente realizará algo “que hará muy feliz a Turquía”
Este cambio implica una mezcla entre geopolítica y cálculo interno:
- Turquía podría recuperar acceso a tecnología avanzada, fortaleciendo su papel dentro del sistema defensivo aliado.
- Washington obtendría influencia sobre Ankara para limitar su dependencia respecto a sistemas rusos.
- La OTAN proyectaría una imagen sólida capaz de reparar fracturas sin excluir a miembros clave.
Sin embargo, mientras el Departamento de Estado insiste en que no habrá F-35 mientras continúen operativos los S-400, Trump juega con las expectativas. En Ankara esta ambigüedad es vista como parte integrante de su estrategia general sobre presión hacia la Alianza.
Posibles evoluciones para este nuevo ciclo de rearme
La combinación entre la revolución industrial defensiva promovida por Rutte y las maniobras políticas llevadas a cabo por Trump abre un panorama donde la OTAN deberá gestionar múltiples tensiones simultáneamente:
- Mayor gasto acompañado por un relato político claro
- Se ha pasado del debate sobre porcentajes del PIB al enfoque en proyectos concretos: drones, defensa aérea e inteligencia.
- Si estos programas se traducen en capacidades visibles será más sencillo justificarlos ante opiniones públicas escépticas.
- Autonomía europea sin romper vínculos con Washington
- En Ankara se repite el concepto sobre una Europa más autónoma desde el punto defensivo “sin romper conexiones con Estados Unidos”.
- Mantener ese equilibrio será complicado; demasiada dependencia alimenta críticas desde el entorno Trump, mientras que excesiva autonomía puede generar desconfianza entre los estadounidenses.
- Manejo estratégico frente a Trump: Groenlandia, Irán, Turquía
- La controversia sobre Groenlandia junto con señales contradictorias acerca del F-35, evidencian que la agenda presidencial no se limita solo a asuntos relacionados con la OTAN sino abarca toda su política exterior .
- La Alianza deberá definir hasta dónde adaptarse sin comprometer principios fundamentales.
En Ankara se busca transmitir un mensaje sencillo: no solo se le pide paciencia a Trump, sino también se presentan inversiones concretas, proyectos tangibles y compromisos firmes. En un mundo donde el partido está ciertamente lejos de concluir —como afirma Rutte— será crucial determinar si esta revolución industrial defensiva logra convertirse realmente en logros estratégicos palpables o si solo queda como aplauso superficial tras las cumbres.
Algunos aspectos debatidos así como cifras han sido detallados recientemente por 20minutos acerca del impulso hacia compras conjuntas y proyectos industriales acordados durante esta cumbre celebrada en Ankara.
