Miedo al tsunami y al menos 14 personas muerta y centenares heridas tras un potente terremoto de magnitud 7,7 que sacudió en la madrugada de este sábado 15 de agosto de 2026 la isla indonesia de Flores.
Los equipos de emergencia continúan buscando víctimas entre los edificios dañados y las autoridades advierten de que el balance es todavía provisional.
El seísmo se produjo poco antes de las 05.00 horas del sábado —22.00 GMT del viernes— y tuvo su epicentro en las proximidades de la isla de Flores, en el archipiélago indonesio.
Según la agencia indonesia de meteorología y geofísica, el terremoto alcanzó una magnitud de 7,7 y tuvo una profundidad de apenas 15 kilómetros, una circunstancia especialmente preocupante: cuanto más superficial es un seísmo, mayor suele ser su capacidad destructiva en la superficie.
La agencia regional de gestión de desastres, BPBD, ha confirmado por el momento al menos 40 fallecidos, además de varios heridos de distinta consideración. Las autoridades han advertido, sin embargo, de que estas cifras son preliminares y podrían aumentar a medida que avancen las labores de búsqueda y rescate.
Uno de los miembros de los equipos de emergencia desplegados sobre el terreno ha elevado provisionalmente el número de víctimas mortales.
Edificios dañados y fuertes réplicas
El terremoto ha provocado daños en numerosos edificios y ha estado seguido por decenas de réplicas, algunas de considerable intensidad.
Entre ellas destaca un nuevo temblor de magnitud 6,1, percibido con fuerza en la misma región y que ha incrementado el temor entre una población que permanece en alerta ante la posibilidad de nuevos movimientos sísmicos.
La zona afectada se encuentra aproximadamente a 1.000 kilómetros de Bali, uno de los principales destinos turísticos de Indonesia.
Indonesia se encuentra situada sobre el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. La confluencia de varias placas tectónicas provoca que los terremotos sean relativamente frecuentes en el enorme archipiélago asiático.
Un potente terremoto de magnitud 7.7 sacudió en la madrugada de este sábado el este de Indonesia, provocando al menos dos víctimas mortales y obligando a miles de personas a abandonar sus hogares en zonas costeras ante el temor de un tsunami. Las autoridades activaron de inmediato protocolos de emergencia y ordenaron a la población alejarse del litoral, aunque la alerta de olas gigantes fue finalmente cancelada tras registrarse movimientos marinos de escasa altura.
El sismo, de poca profundidad, tuvo su epicentro a 68 kilómetros de la ciudad de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La sacudida inicial, registrada a las 05H58 hora local (21H58 GMT), fue seguida por varias réplicas de considerable intensidad, entre ellas una de magnitud 6.1 que mantuvo la tensión en la población.
Testimonios del caos
«De repente empezó a temblar y me entró el pánico», relató a la AFP Lukas Lotar, un trabajador hospitalario de 31 años. «Los pacientes también huyeron; la sacudida fue fuerte. Vi que algunas paredes se habían agrietado», añadió, describiendo el clima de terror que se vivió en los centros médicos y edificios públicos.
Imágenes captadas por la agencia de noticias mostraron múltiples construcciones afectadas, con grietas visibles en muros y estructuras dañadas. Aunque las autoridades aún no han dado a conocer el balance definitivo de perjuicios materiales, confirmaron que se han detectado dos fallecidos, un hombre y una mujer, y advirtieron que las cifras podrían actualizarse una vez se complete la evaluación en terreno.
Alerta de tsunami y retirada del mar
La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) emitió una advertencia de tsunami para las provincias de Nusa Tenggara Oriental, Sulawesi del Sur y Nusa Tenggara Occidental, con olas estimadas entre 0.5 y tres metros. Funcionarios de la agencia de gestión de desastres instaron a la población costera a realizar una «autoevacuación inmediata», alejándose más de dos kilómetros tierra adentro o buscando refugio en zonas elevadas a más de 10 metros de altura.
En la ciudad de Maumere, en la isla de Flores, cientos de residentes comenzaron a trasladarse a terrenos más altos tras observar cómo el mar se retiraba, un fenómeno que suele preceder a la llegada de un tsunami. Imágenes de televisión mostraron a multitudes abandonando la regencia de Nagekeo, mientras se reportaban olas de entre 19 y 30 centímetros, de baja intensidad, que no causaron daños mayores.
Contexto regional
Este movimiento telúrico se produce pocos días después de otro sismo de gran magnitud (7.4) que el lunes golpeó el oeste de Colombia, dejando al menos 287 muertos y provocando graves destrozos en la región. Indonesia, ubicada en el llamado «Cinturón de Fuego del Pacífico», es particularmente vulnerable a terremotos y tsunamis debido a su posición en la convergencia de varias placas tectónicas.

